Balance del curso

Con el final del mes de junio cerramos este curso y toca hacer balance. La primera sensación es siempre la misma… “¿ya?, ¿ya hemos terminado?” Este año ha estado marcado por la incorporación de Amalia al frente de dirección, Zahara en cocina y la apertura del tercer aula de 2 años.

Las tres cosas las hemos afrontado con mucha ilusión y han traído un montón de cosas positivas, aunque también han supuesto un esfuerzo adicional de organización por parte de todos, que debo agradecer.


Pedagógicamente, nuestro objetivo principal era continuar fortaleciendo la atención al desarrollo individual de nuestros alumnos. Para conseguirlo, acordamos que era necesario incrementar el tiempo dedicado a la observación de cada uno. Por eso decidimos dedicar un día a la semana al juego libre, sin actividad dirigida. Con toda la información recogida semanalmente por las profesoras, hemos podido ir adaptando el entorno de las aulas, los materiales y la programación de los grupos. La valoración del equipo es muy positiva porque así hemos podido ir respondiendo a las necesidades de cada uno “en tiempo real”.En cuanto a contenidos, queríamos introducir el arte e incrementar la dedicación a la educación emocional, especialmente con los niños de 2 años.

Para dar el pistoletazo de salida, los grupos exploraron pintores del siglo XX, culminando en una preciosa fiesta de Carnaval.

Mantuvimos el arte para enlazar la escultura con las Fallas y lo hemos mantenido presente desde entonces en nuestros centros de interés, como la primavera.

Respecto a las emociones, las hemos trabajado como en todos los cursos, pero también hemos añadido un rincón de paz para ayudar a los niños a resolver conflictos. Ambos temas continuarán siendo prioridad el año que viene.
Por último, siempre le hemos dado mucha importancia al trabajo con las familias y tradicionalmente hemos ofrecido una charla mensual a manos de expertos. Este curso quisimos redefinir nuestra propuesta, ofreciendo la posibilidad de trabajar en grupo con Alicia Juan, nuestra psicopedagoga, en sesiones mensuales. Empezamos el piloto en marzo y la valoración de las familias que han participado ha sido muy positiva. El plan es volver a empezar en septiembre.
Afrontamos el curso que viene con la ilusión de afianzar el buen trabajo que hemos comenzado. Continuaremos refinando el proceso de observación, la inclusión de la pintura y la música como hilos conductores a lo largo del año y el refuerzo de la educación emocional. Esto incluye el trabajo con las familias a través de herramientas como la disciplina positiva y nuestra escuela anual.
¡También podéis esperar alguna sorpresa estética que hará de ituitu un lugar aún más bonito, pero lo dejo ahí para que volváis a vernos con más ganas!
¡Feliz verano!

“La Escuela de Familias de ituitu me ha enseñado a recordar que los niños son niños y que hay que ayudarles a gestionar sus emociones”

La Escuela de Familias de ituitu termina su primer curso y para celebrarlo inauguramos una nueva sección en el el blog: #familiasituitu. En ella entrevistaremos a padres y madres que están participando en la Escuela de Familias para que nos cuenten su experiencia. La primera en hacerlo es Alejandra Bau, a la que agradecemos desde aquí su tiempo y su generosidad. 

Me llamo Alejandra Bau, tengo 35 años y soy mamá de dos niñas. Sofía tiene 3 años y medio y Jimena casi 7 meses.

Soy Arquitecto Técnico y trabajo como autónoma para un gabinete pericial, propiedad de mi familia, así que, encantada, comparto despacho con mi hermana pequeña y mi padre.

Me apasiona la música, el yoga, viajar y cuidar a mis amigos, pero por encima de todo, me encanta compartir el tiempo con mi familia, con mi marido y mis pequeñas, cualquier plan es bueno si estamos los 4 juntos.

Soy una persona alegre y positiva, generosa y muy leal, con unos principios muy sólidos sobre la igualdad y la empatía, que todos los días trato de transmitir e inculcar en mis hijas. Da miedo en lo que se está convirtiendo el mundo. Creo que es muy necesario mucho más amor y comprensión, y entre todos tenemos que conseguir como sea mejorar las cosas. Creo que los niños son clave en esta dura tarea.

¿Cuáles crees que son los principales retos a los que te enfrentas como madre en tu vida cotidiana? ¿Qué cosas de la paternidad te resultan sencillas y cuáles complicadas?

Todos los días son un reto como madre para mi pero aprendo tanto! Ellas me enseñan mucho más a mí que yo a ellas.
Me resulta complicado conciliar todas “mis facetas” (madre, mujer, esposa, amiga), y añoro la improvisación, pero me compensa increíblemente. La verdad que mis peques son buenísimas y nos dan muchas facilidades, además del gran apoyo familiar del que disponemos.

¿Qué elementos te han influido más a la hora de definir tu estilo de maternidad? ¿Cómo lo describirías?

Claramente, mis padres son mi inspiración. Los valores que compartimos en mi familia me han definido siempre en todos los aspectos, y ahora también como madre.
También me ha influido mucho el colegio en el que estudié, Escuela 2, donde aprendí grandes premisas de vida que tengo en cuenta todos los días (por suerte, Sofía empieza en este mismo cole en Septiembre)
No sé muy bien cómo describiría mi estilo de maternidad, quizá un poco permisiva, pero basada en el amor por encima de todo. Comparto muchas ideas de la disciplina siempre en positivo, no soy partidaria de los premios ni de los castigos. Mi máxima es que mis hijas estén sanas y sean FELICES, eso es lo más importante para mí, que confíen en sí mismas y sean valientes.

¿Qué te motivó a apuntarte a la Escuela de Familias? ¿Tenías un objetivo concreto? ¿Crees que lo has conseguido?
Me interesa mucho la educación, leo muchas publicaciones sobre el tema, pedagogía blanca, positiva, Montessori, etc, así que pensé que sería muy interesante recibir directamente la información. De hecho, tengo una conocida psicopedagoga y alguna vez que he tenido alguna dificultad concreta, me he tomado un café con ella para comentárselo y conocer su opinión.
Con Sofía, que tiene 3 años, muchas veces me enfrento a situaciones complicadas (rabietas, mal comer, frustración, etc), y me interesaba adquirir herramientas para gestionarlas.
No es que haya acabado la escuela y ahora sea una madre perfecta pero he sacado muy buenas ideas que pongo en práctica y nos funcionan.

¿Qué sesiones destacarías? ¿Cuál fue la que más te gustó? ¿Cuál la que menos?
Todas me han parecido interesantes, me gustó especialmente una actividad sobre la cantidad de necesidades que tienen nuestros hijos y que es nuestra misión atender y suplir.

¿Te ha ayudado a mejorar tu relación con tus hijos? En caso afirmativo, ¿puedes contarnos algún caso concreto en que hayas notado esa mejoría?

Yo creo que sí, me ha ayudado especialmente procesar que la educación ha de llevarse a cabo mediante amor y firmeza a partes iguales, así como a “recordar” que los niños son niños y hay que enseñarles a gestionar sus emociones. Tener presente sus carencias me ayuda a estar más relajada en esas situaciones difíciles de las que hablaba, a tener más paciencia (aunque a veces, desde luego se me agota).
Y dos simples detalles que me han ayudado mucho: instrucciones cortas y concisas, y dichas cerca del niño.

Si tuvieras que resumir las cosas que has aprendido en la Escuela de Familias en un par de frases, ¿cuáles serían?

Educar con amor y firmeza.

Después de la experiencia de este año, ¿recomendarías la Escuela de Familias a otras personas?

Por supuesto, es muy interesante. Además, compartir experiencias con otros papás y mamás siempre enriquece.

 

 

Mousse de chocolate sin azucar

Para terminar el curso, os traemos una deliciosa receta de chocolate. Seguramente, uno de los ingredientes más adorados del mundo. Una mousse ligera fresquita es perfecta para las tardes de verano y además no lleva nada de azúcar ¡para chuparse los dedos!

Ingredientes para 4 raciones:
100 gr de chocolate negro
4 huevos
1 pizca de sal

Opcional:
Para adultos, se le puede añadir una cucharada de licor
2 cucharadas de chocolate negro rallado para decorar

Derrite el chocolate al baño maría. Cuando esté listo, retira del calor y deja enfriar un poco.
Separa los huevos. Bate las yemas hasta que estén claras y caigan como un chorro continuo de la cuchara. Añade el chocolate y mezcla suavemente. Si vas a poner licor, ahora es el momento.
Bate las claras con una pizca de sal hasta que lleguen al punto de nieve. Estarán listas cuando le des la vuelta al recipiente y no se caigan.
Añade las claras al chocolate con cuidado, intentando perder el menos aire posible, pero al mismo tiempo, sin dejar restos de las claras sin mezclar.
Transfiere a una fuente para servir o a recipientes individuales. Enfría en la nevera al menos dos horas. Para servir, añade el chocolate rallado por encima ¡A disfrutarlo todo el verano!

¡Un pequeño tesoro dentro de un tarro de cristal!

En esta etapa de entre los cero y tres años de edad hay tres grandes protagonistas: el desarrollo sensorial, el motriz y el del lenguaje, y ¿qué manera más bonita que trabajando con elementos de la naturaleza?
En esta actividad vamos a aprovechar distintos materiales de la estación en la que nos encontremos en ese momento (en este caso primavera, pero poniendo ya la vista en verano) y vamos a verlos, olerlos, tocarlos y experimentar con ellos.

OBJETIVOS

Activar la curiosidad del niño por la naturaleza.
Mostrar diferentes elementos naturales y que pueda identificarlos.
Relacionar objetos naturales con estaciones del año.
Descubrir la procedencia de los distintos elementos.
Desarrollar los sentidos del tacto, la vista y el olfato.
Enriquecer el vocabulario.
Fomentar la expresión oral mediante la repetición de palabras.
Fortalecer la coordinación óculo-manual.
Perfeccionar “la pinza” de la mano.
Practicar trasvases de elementos de distintos tamaños, favoreciendo el desarrollo de la direccionalidad y de habilidades de “vida práctica” que fomentan la autonomía.
Aprender a respetar los turnos establecidos durante la actividad.

MATERIALES
Un tarro de cristal grande o si se hace de manera individual tarros de una tamaño más pequeño
Diferentes elementos materiales. Por ejemplo, en este caso: piedras de un tamaño más grande, piedras más pequeñas, arena blanca, conchas, rocas, hojas, flores y tierra.
Recipientes para poner los objetos por separado y cucharas para hacer el transvase de éstos al tarro.

DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD

Comenzamos presentando todos los elementos con los que vamos a trabajar. A continuación, vamos introduciendo los diferentes elementos naturales dentro del bote e intentamos hacer una capa gruesa con cada elemento para que se vea bien. Y así iremos completando el tarro poco a poco, capa tras capa…Hasta que quede lleno por completo. Según los materiales que hayamos utilizado el tarro tendrá una imagen u otra ¿Os animáis a probarlo?

Melocotones que saben a caramelo

Con el calor, empieza a llegar a nuestra mesa la rica fruta del verano. Durante estas semanas sigue habiendo fresas deliciosas, ya hay cerezas carnosas y sandías dulces pero es difícil que los melocotones estén en su mejor punto.
Si te encuentras con melocotones o nectarinas algo duros, estas recetas son perfectas para ablandarlos e intensificar su sabor.

Os dejamos la receta más básica y a continuación otra más elaborada.

Ingredientes:
1 melocotón por persona
1 cucharada de café de mantequilla sin sal (para dos melocotones)
1/2 vainica de vainilla abierta por la mitad (para dos melocotones)

Precalienta el horno a 180 grados. Engrasa un pirex de horno con un poco de mantequilla.
Corta los melocotones en mitades y deshuésalos. Ponlos en el pirex boca arriba. Divide la mantequilla entre las cuatro mitades, poniéndola en el corazón de la fruta. Haz lo mismo con la vainilla. Hornea sin cubrir durante 20 minutos, hasta que los melocotones empiecen a caramelizarse.
Quita los trozos de vainilla y riega con el líquido que se haya podido quedar en el pirex. Sirve los melocotones calientes. Están deliciosos con yogur, nata o helado.

Si quieres algo más elaborado pero igual de fácil, extiende una capa de mermelada de moras sin azúcar encima del melocotón crudo. Espolvorea coco rayado, un poquito de piel de naranja rayada y unos trozos de macadamias (si no tienes, utiliza avellanas o nueces). Pon la fruta lista en la bandeja del horno, sobre papel. Pinta ligeramente cada mitad con un poco de aceite de coco o de macadamia.
Hornea durante 30 minutos a 200 grados.
Si quieres probar otras combinaciones, te recomendamos los de ricotta con menta y canela. ¡Para relamerse!

“Tras la mirada del niño” – educación artística

Inauguramos el 2018 con un nuevo proyecto de arte que vió su primera gran puesta en escena el día de Carnaval con una exposición que llevaba por título “Tras la mirada del niño. De Van Gogh a Kusama”. De nuevo, “El Arte” protagonizó nuestro trabajo en la Falla de este año. Aunque con menos bombo y platillo, el arte sigue formando parte del día a día en ituitu y está aquí para quedarse. No se trata de fiestas vistosas ni de actividades puntuales, sino de educación artística.
El fin último de la educación artística no es conocer un montón de pintores o valorar un cuadro (que también). Es aprender a comunicarse, a admirar, a dejarse conmover y sentir la belleza de una puesta de sol o de un amanecer.
Todos los niños demuestran interés por el arte desde el nacimiento. Mientras se esfuerzan por desarrollar el lenguaje verbal, encuentran otras formas de expresión en el arte y la música. Bien gestionado desde la infancia, ambos canales – verbal y no verbal- coexistirán toda la vida. Además de ser un medio de expresión, la experiencia artística es una experiencia sensorial que posteriormente contribuirá al desarrollo del intelecto.


Todos experimentan el arte de forma placentera, con todo su cuerpo y como parte de la vida cotidiana. Por eso sus dibujos expresan su sentir y su visión de mundo, sin filtro alguno. Un niño pinta sin un fin concreto, sólo para disfrutar, acumulando impresiones que formarán su psique.
Para trabajar el desarrollo artístico debemos comenzar por esa experiencia sensorial. Sólo después se intelectualiza nombrando, clasificando o comparando imágenes, autores o materiales. No obstante, contrario a lo que se pueda pensar, un sólido desarrollo artístico no consiste en la continua producción de imágenes con distintas técnicas, mucho menos predeterminadas por el adulto. Hay que empezar aprendiendo a comprender lo que uno ve y a descubrir gracias a la experimentación libre. Observación y experimentación libre son las dos caras de una misma moneda.


Nosotros trabajamos la observación colocando láminas grandes a la altura de la mirada de los niños y hablando sobre ellas. “¿Qué ves?” es una pregunta fantástica para comenzar. ¡Preparaos para que los niños os sorprendan!, porque ven mucho más de lo que nos podamos imaginar. Ven colores, trazos, formas, objetos cotidianos, personajes. Cuando aún no hablan, somos nosotras quienes vamos señalando lo más prominente de la obra. Además, las imágenes de cuadros deben cambiar cada 4-8 semanas, con autores contrastantes. Las familias podéis reforzarlo con los cuadros de casa y yendo a exposiciones, en las que podéis elegir un par de obras para que no se cansen. Visitas fugaces que con el tiempo se irán extendiendo. Es un proceso paulatino y debe ejercitarse regularmente.


¿Por dónde empezar? Nosotras elegimos pintores como Miró, Kandisnky o Kusama por su estilo no figurativo, fácil de entender para el niño, con colores primarios, planos, con figura y fondo (sin más perspectiva). Otros temas apropiados son aquellos que pueden identificar como los retratos de madres con niños, animales, paisajes, bodegones con elementos cotidianos. “El beso” de Klimt y “La noche estrellada” de Van Gogh son perfectos para los niños de dos a tres años. Después de ver a Van Gogh, podemos analizar a Miró y alternar sus obras.

Esto fue lo que hicimos nosotras en Fallas, introduciendo también la escultura como otra forma de expresión artística. Ahora, a propósito de la llegada de la primavera, hemos vuelto a renovar nuestras imágenes y las paredes se han cubierto de flores.
Experimentamos con materiales, texturas, colores, densidades, temperaturas etc, para descubrir a través de los sentidos. También con variedad de soportes, técnicas e instrumentos. Es imprescindible recordar que a, estas edades, el resultado nunca importa. El valor está en el proceso en sí. Por eso, uno de los mayores errores que podemos cometer los adultos es preguntarle a un niño “¿qué es?”, refiriéndonos a su dibujo.
¿Y la libertad? Un niño que puede experimentar en libertad y se siente seguro expresándose, desarrolla una percepción positiva del mundo y de sí mismo, autoafirmándose. Además, pintando y construyendo en libertad lograrán comprender conceptos abstractos que más adelante podrán intelectualizar.

En ituitu, esto implica que los niños tengan acceso libre a distintos materiales y tiempo para usarlos a sus anchas. Los rincones de arte de nuestras aulas van evolucionando con ellos. En las aulas de un año, las ceras o las tizas están al alcance de la mano. En las aulas de los mayores, también hay plastilina o gomets además de rotuladores y lápices en cajones a su altura y que usan cómo y cuándo quieren.
A lo largo del curso, nosotras somos testigo de la evolución de las habilidades gráficas y de expresión de cada uno. Sin embargo, las familias tienen en el arte una oportunidad única para conectar emocionalmente con sus hijos. Aquí os dejamos los valiosos consejos que tenemos en nuestra recepción. Esperamos que los disfrutéis durante muchos años.

 

¿Quién dice que los bebés no juegan? El Cesto del Tesoro

El Cesto del Tesoro es un juego de estimulación temprana para los bebés. Una actividad ideal desde el momento en que son capaces de sentarse cómodamente hasta que empiecen a gatear.
El juego de El cesto del tesoro consiste en situar en el suelo una cesta llena de diferentes objetos cotidianos, de manera que los niños, sentados en el suelo puedan acceder fácilmente y explorarlos sensorialmente.
Los objetivos que se trabajan con este juego son:

Estimular la percepción auditiva, visual, táctil, olfativa y gustativa.
Desarrollar la capacidad de coordinación mano-ojo-boca.
Favorecer el conocimiento de objetos de su entorno.
Potenciar la curiosidad por descubrir las cualidades de su entorno.
Ofrecer una oportunidad para que aprenda por él mismo.
Aumentar la capacidad de concentración.
Desarrollar la capacidad de exploración.
Estructurar el pensamiento.


Materiales :
La selección de objetos de El cesta del Tesoro se debe hacer en función de las siguientes características:
Deben ser materiales diferentes (de madera, hierro, tela..)
Tienen que despertar al máximo todos los sentidos, por lo cual, se recomienda jugar con las texturas, el peso, el volumen, el color, el sonido, etc. Se trata de que el bebé experimente todas las experiencias sensoriales que sean posibles.
El cesto debe tener unos 35 cm de diámetro y 10 de altura. La base debe ser plana, sin asas y fuerte para que puedan apoyarse en el sin que se vuelque.
Objetos naturales: piñas, piedras grandes, conchas, castañas grandes, plumas grandes, piedra pómez, corchos de tamaños grandes, esponja vegetal, limón etc
Objetos de materiales naturales: ovillo de lana, esterilla de rafia pequeña, cepillo de dientes, brocha de pintor…
Objetos de madera: cajas pequeñas, tambor pequeño, castañuelas, pinzas de la ropa, cubos, servilleteros, cuchara…
Objetos de metal: cucharas, manojo de llaves, embudo pequeño, armónica, llaveros, manojo de cascabeles, colador de té, tapas de botes…
Objetos de cuero, tela, piel: hueso para perros, monedero de cuero, pelota que bote, trozo de tubo de goma, muñeca de trapo pequeña, pelotas de tenis, oso de peluche, bolsa cerrada con abalorios…
Objetos de papel o cartón: libreta pequeña con espiral, papel de aluminio, cajas de cartón pequeñas, rollos de papel de cocina…


El juego:
El adulto se encargará de la elección de los objetos que deberán de ser adecuados para los más pequeños, teniendo en cuenta que va dirigida a bebés que tienen a metérselo todo en la boca. Para la selección de los objetos se debe tener en cuenta que no deben de ser nunca juguetes comerciales ni objetos de plástico, que simplemente nos aportan como estímulo el color, sino objetos de uso diario.

Hay que llenarlo de objetos hasta el borde para que tengan gran cantidad de objetos para escoger los que más le atraigan. El adulto debe sentarse cerca sin hablar ni intervenir, a menos que el niño necesite que se le atienda. El Cesto del Tesoro debe cambiar y evolucionar continuamente con la introducción de objetos nuevos. Por eso, es esencial que el adulto no intervenga en ningún momento y esté observando a una cierta distancia, sin darle los objetos al niño, ni decirle cómo manipularlos. Únicamente estará allí para ofrecerle la seguridad con su mirada y atender sus necesidades cuando sea oportuno.


A través de este proceso de observación podemos identificar las preferencias y las actitudes del niño con cada objeto y decidir cómo iremos renovando los contenidos. Como veis, no es necesario llenar a los pequeños de toneladas de juguetes caros que limitan su creatividad y a los que, muchas veces, no hacen ni caso. El Cesto del Tesoro es una actividad económica y fácil de preparar en casa, en la que estaremos potenciando el desarrollo integral gracias a la estimulación de los sentidos del bebé y la autonomía o “poder de decisión” que les proporciona.

Bombones de calabacín

Ingredientes para unos 12 bombones:
2 cucharadas de aceite de oliva
Medio kilo de calabacín, cortado a cubitos muy pequeños
La ralladura de la piel de medio limón
2 cucharadas generosas de queso parmesano
70 gr de mozzarella fresca
50gr de pan rallado
1 diente de ajo muy picado

Para adultos, añadimos sal y piñones. Precalentamos el horno a 200 grados.
Mientras, calentamos el aceite en una sartén grande a fuego medio/alto. Freímos el calabacín unos diez minutos, hasta que esté dorado. Separamos y dejamos enfriar un poco. Después lo mezclamos con todos los ingredientes. La mezcla es densa y un poco pegajosa.
Hacemos bolas del tamaño de una nuez y las vamos colocando en la bandeja del horno, cubierta de papel.
Horneamos durante unos 15 minutos, hasta que estén dorados.
Se pueden servir calientes, templados o fríos. Solos o cómo acompañamiento.
Son perfectos para los que practiquéis “baby led weaning” porque los pueden coger con las manos fácilmente y son blanditos.
Se pueden congelar sin hornear.

Estimulando los sentidos con luz negra

En ituitu somos muy conscientes de la importancia del desarrollo sensorial en los niños de 0 a 3 años. A través de los sentidos los niños aprenden sobre el mundo que les rodea, por eso, los trabajamos de forma continuada. Una de las actividades que más les llama la atención a los niños es la actividad con la luz negra y los diferentes materiales de color.
Objetivos:
Esta actividad tiene como objetivo principal el de disfrutar y estimular los sentidos, el de la vista y el tacto en particular. También es una forma de explorar la oscuridad y hacer que se sientan cómodos en un entorno sin luz.

Materiales:
Uno o varios focos de luz negra (tubo, bombilla…)
Todo el material que encontremos de colores fosforescentes. Hoy en día podemos encontrar muchísimos artículos con estas características: plastilina de colores, pintura de pincel o de dedos, globos, pintura en barra tipo Plastidecor, lanas de colores o botellas de líquidos neón como las lámparas de lava.
Para seleccionar los materiales, os recomendamos que busquéis en los envoltorios de los productos la palabra “Neón” o algo similar, que nos indica que esos productos brillarán en la oscuridad con la luz negra.

Desarrollo de la actividad:
Lo primero que debemos hacer es seleccionar una estancia que nos permita estar lo más a oscuras posible, y cubrir con telas o con bolsas de basura negras todas las puertas o ventanas por las que pueda entrar la luz natural.
A continuación, disponemos en muebles bajos sobre los que las niñas y los niños puedan “trabajar” y en las paredes todos los materiales fluorescentes que hayamos encontrado. Pueden disponerse sin orden aparente o podemos colocar en una zona actividades de pintura, en otra zona, materiales más de tacto como plastilina y lanas y en otra, lo más visual como puedan ser botellas con líquidos fluorescentes.
Una vez preparada la sala, dejamos a los niños libres ¡Y que fluya la creatividad y la manipulación! Nuestro papel es de ser mero observador: ¿qué les llama más la atención, ¿hay algo que les disguste?, ¿cómo compara su reacción a los distintos recursos cuando están a la luz del día? Es una actividad en la que disfrutan muchísimo ¡Os encantará!

 

Crema ligera de espárragos para niños

¡Comienza la primavera y llegan los espárragos! Este mes queremos compartir una receta deliciosa para que podáis disfrutar de la verdura de temporada. Esta crema es de las más ligeras de sabor y textura, pensada especialmente para niños. Además, se hace en un periquete, por lo que también es muy socorrida.
Ingredientes (para 4 personas)
1/2 kilo de espárragos blancos
Un manojo de trigueros
200 ml de leche
2 huevos
4 cucharadas de aceite de oliva suave
Una pizca de sal
Preparación:
Hervimos en agua con sal los espárragos por separado (los blancos en una olla y los verdes en otra). Cuando estén listos, trituramos los espárragos blancos añadiendo poco a poco el aceite, la leche templada y un poco del agua de su cocción, según la textura que queramos.
Cortamos los trigueros en trocitos, de forma que los niños los coman fácilmente
Cocemos y picamos los huevos
Añadimos los trigueros y el huevo picado por encima a la crema ¡y listo!.