Nature hunt

Esta actividad es perfecta para cualquier época del año, pero hacerla en el principio de la primavera es muy especial.

Con las prisas diarias, a menudo nos perdemos muchos detalles bonitos de la vida que nos rodea. Los niños son capaces de captarlo todo, de sorprenderse con cada novedad. Os proponemos ir o volver a casa cualquier día o un paseo por el parque jugando a esta “nature hunt”. El objetivo principal es desarrollar la capacidad de observación, pero también se trabajan los colores, el lenguaje y la motricidad.

Materiales:

-1 cartulina blanca A4

-Lápices, ceras o rotuladores de colores. Elige los colores dependiendo del tiempo disponible y la ruta que vayáis a hacer. –

-Una lupa (opcional)

Desarrollo de la actividad:

Propón a tu hij@ la actividad y preparad la cartulina, eligiendo los colores. Mejor hacerlo juntos, si es posible.

Cuando empecéis vuestra ruta, recordad el propósito de la actividad: vamos a buscar una cosa (elemento natural) de cada color (flores, hojas, palos, piedras etc). ¡Si además tienes la lupa el peque se volverá un verdadero explorador! Al llegar a casa, podéis pegar los elementos naturales recogidos y colgar o guardar la cartulina para volver a ella cuando ellos quieran.

Esta actividad puede hacerse tantas veces como querías, incrementando la complejidad, añadiendo nuevos colores poco a poco (empezando los primarios, después secundarios, introduciendo colores fríos y cálidos etc)

Color sorting activity

Children are naturally attracted to discovering and exploring with colours. This activity is a fun way for kids to practice colour recognition and matching which helps tehm develop their visual-spatial intelligence. Through this game they also learn to find relationships between objects, which helps them develop their logical skills, problem solving abilities and critical thinking.

What is visual-spatial intelligence?
Visual-spatial intelligence is one of the 8 intelligences in Howard Gardner’s groundbreaking theory of multiple intelligence.It highlights a person’s ability and capacity to understand, remember, and recall the spatial relations among objects, to think in terms of images, and to orient oneself spatially. People with visual-spatial intelligence are very aware of their surroundings and are good at remembering images, they have a keen sense of direction and often enjoy maps. They also have a sharp sense of space, distance and measurement. Besides, they learn well through visual aids such as graphs, diagrams, pictures and colorful displays and usually enjoy visual arts such as drawing, painting and photography.

The objectives of this activity are to:
– Develop logical and visual-spatial intelligence
– Learn inside-outside concept
– Recognize colours
– Develop hand-eye coordination
– Get familiar with English vocabulary

Material for the activity:
– Paper cardboard
– Hoops (can also be drawn on a sheet and painted)

Development of the activity:
We made flashcards with colourful paper cardboard: we chose red, yellow, blue and green. Then, we placed four hoops on the floor, one of each colour and we assigned the flashcards to each child while naming the colours. The purpose of the activity is to place the flashcards in the right hoop, the one with the same colour as the flashcard.

We can add different levels of complexity to this activity. For example, we can give two items/cards to a child and ask that the matching one goes inside the circle and the different one, is left outside of the circle.

Muffins salados de calabacín y queso

Que los niños disfruten de comer verduras es un reto en la mayoría de las familias. Por eso solemos optar por las cremas y los purés. ¿Qué pasa cuándo te dicen que se han hartado de tus cremitas…como es mi caso? Aunque no sea así, es bueno ir introduciéndolas enteras e ir probando cuáles y de qué manera les gustan más. Estas mini cupcakes son una forma fácil de ir progresando al entero y además las podéis hacer juntos. Son buenísimos snacks o primer plato.

Ingredientes:
1 Calabacín
½ cebolla
1 huevo
150 gr queso rallado
30 gr pan rallado
Una pizca de sal
Necesitarás un molde de magdalenas

Preparación:
Ralla el calabacín y escurre con un paño el exceso de agua, pica la cebolla muy pequeña y bate el huevo.
Mezcla todo y pon un par de cucharadas en cada hueco del molde. Al horno 15-20 minutos. Sácalos del molde para que se enfríen un poco y no se sigan cuajando, ¡y listo para disfrutar!

Nuestro tablero sensorial DIY

El bebé, a partir de los 6 meses de edad, empieza  a interactuar más con el entorno y muestra interés por el mundo que le rodea. Para él o ella todo es novedoso, todo le llama la atención y hay una curiosidad innata por descubrir. Además coincide con el despertar del desarrollo motor, empiezan a moverse más y desplazarse.
Los bebes tienen una necesidad imperiosa de conocer el entorno que les rodea. Toda la información que les permite descubrirlo y adaptarse a él, le llega a través de los sentidos. El entorno preparado, por sí mismo les proporciona toda la estimulación que necesitan, sin tener que proponer actividades sensoriales elaboradas.  Los brazos, los besos, las caricias, los abrazos… son la mejor estimulación para nuestros bebés. Así que no escatiméis en esto.
Pero siempre tenemos la opción de ofrecerles actividades para que tengan acceso a diferentes experiencias sensoriales que quizás de otro modo no tendrían.
El juego es la mejor forma de proporcionar estas experiencias de aprendizaje. A través de él podemos estimular sus sentidos, que ayudarán a su desarrollo cognitivo y al desarrollo de las sus capacidades sensoriales. Podemos centrarnos en la estimulación de un solo sentido o bien en la de varios.
Os propongo una actividad sencilla que podéis elaborar en casa con pocos materiales. Se trata de un tablero de estimulación sensorial táctil y visual.
Como su nombre indica es un tablero en el que distribuiremos diferentes materiales para que los bebés puedan tocarlos y exploren con las diferentes texturas y contrastes. Podemos pegarlo en la pared, si ya se pone de pie, o ponerlo en el suelo directamente.

Objetivos de la estimulación sensorial:
Favorecer la construcción del conocimiento, activar el cerebro y los mecanismos cerebrales que procesan la información y producen el aprendizaje. Además puede prevenir dificultades en el desarrollo, y evitar otras añadidas a las discapacidades que presentan los niños con alteraciones del desarrollo evolutivo y emocional.

Materiales necesarios:
Tablero de corcho
Cola
Pompones de colores
Cartón rugoso
Esponja
Pequeñas ramas
Trozos de tela de diferentes texturas
Palos de polo
Estropajo

Desarrollo:
Una vez tenemos los materiales, se trata únicamente de distribuirlos encima del tablero. Yo elegí un tablero de corcho, pero podemos utilizar uno de madera, cartón… Los pegamos con cola y lo dejamos secar unas horas. Y voilá!! Ya tenemos nuestro tablero sensorial DIY. Es muy fácil.

DIY: Construimos nuestra casa favorita

En ituitu sabemos que lo primero que empiezan a descubrir los niños es a sí mismos: sus manos, sus pies, los sonidos que son capaces de producir… Pueden estar horas frente a un espejo. Con el desarrollo del concepto de uno mismo, viene el descubrimiento de su entorno: quiénes están en él y cuáles son sus espacios. En esta etapa, de 0 a 3 años, los niños necesitan experimentar, ver, tocar, necesitan ser parte activa de todo aquello que está ocurriendo a su alrededor y así será como irán sentando las bases de su conocimiento.

Con esta actividad que os proponemos desde ituitu los niños reproducen los espacios de su hogar, a su medida, donde ellos “mandan” y los adultos no interfieren.

Objetivos:
Activar la curiosidad del niño por su hogar.
Fomentar la participación activa del niño en casa.
Fomentar la expresión oral mediante el juego, especialmente el vocabulario sobre la casa.
Desarrollar el sentido de la vista y del tacto.
Ejercitar a la imaginación.

Materiales y desarrollo de la actividad:
Esta actividad es muy sencilla de realizar en casa. Simplemente colocando una sábana con algo de sujección a modo de techo o ‘casita’ será suficiente. A esta ‘casita’ le podremos ir modificando el mobiliario (todo pueden ser materiales que hay en una casa real) y creando las diferentes estancias. Un día podemos jugar a hacer el dormitorio, otro día a hacer el salón, etc. El niño, poco a poco, irá identificando qué elementos o muebles pertenecen a cada habitación de la casa, cómo se llaman y qué se hace en cada estancia.

¿Te animas a ayudarle a montar su casita? 

Pequeños grandes mundos

Los niños aprenden jugando y los  Mini Mundos o Cajas sensoriales permiten al niño dar forma y poner imagen a escenarios y contextos que tiene en su mente. Es una forma de hacer tangible aquello que pasa por su mente, lo que le interesa, lo que su mente crea. Así, el niño puede crear todo tipo de Mini Mundos; Playas, Selva, Desierto, Egipto…
El proceso de aprendizaje en el niño va de lo concreto a lo abstracto. Por eso, darle la posibilidad de hacer tangible y manipular un escenario es realmente enriquecedor. Cuando al niño ha jugado, manipulado y repetido las suficientes veces su mente abstrae y va llegando a conclusiones. Se van produciendo explosiones de conocimiento. Por eso la repetición espontánea en la niñez tiene una importancia fundamental.
Los Mini-Mundos son una variedad de juego simbólico no estructurado. Es una actividad de fin abierto, puede aunar casi todos los tipos de juego (de construcción, de exploración o científico, social, fantástico, simbólico, con reglas…) y nunca será igual que la vez anterior.

Con ellas se desarrollan muchas habilidades que se desarrollan como:

  • Imaginación
  • Creatividad
  • Vocabulario y habilidades de comunicación: desde los primeros sonidos de animales o coches hasta conversaciones completas que se adecuan a la voz y psicología de cada personaje
  • Motricidad fina: bien proponiendo nosotros actividades como trasvases o bien dejando que surjan libremente.
  • Inteligencia sensorial: trabajando con variedad de estímulos y materiales y aprendiendo a manipularlos.
  • Persistencia: por conseguir recrear en el juego lo que tiene en su mente
  • Inteligencia emocional: al gestionar las vidas e historias de los habitantes y al re-vivir sus propias experiencias a través de ellos.
  • Inteligencia social: cuando hay varios niños construyéndolos y tienen que discutir, argumentar o llegar a acuerdos sobre cómo van a jugar.
  • Independencia en el juego: aprenden a inventarse sus propios universos de principio a fin, a crear sus propios recursos y a encontrar todo lo que necesiten para llevarlos a cabo.
  • Solución de problemas: resolver los conflictos que van surgiendo del juego también les hace aprender
  • Experimentación científica: al intentar construir algo que se imaginan pero las leyes de la física no se lo permiten. Al estar expuestos a la causa-efecto.
En nuestro caso, hemos recreado Cajas sensoriales ambientadas en el Otoño, para ello necesitamos:
– un contenedor: valen cajas de cualquier tipo aunque las que dan mejor resultado suelen ser las cubetas de plástico.
-Cereales: corn flakes, fibra y avena
-Frutas: naranjas y manzanas
-Utensilios: jarras pequeñas de metal, cucharones de madera y platos de madera
– Otros: lentejas, palitos de canela, hojas secas, frutos secos y cualquier otra cosa que le pueda gustar como un playmobil o un coche.
Dependiendo de la edad de los niños, el mini mundo lo puede hacer el adulto y poner a disposición del niño o bien puede ser una creación conjunta, fomentando la conversación sobre el otoño.
Hay muchas cosas que se pueden hacer con los mini mundos. Nosotros os recomendamos que lo tengáis durante un par de semanas, por lo menos. Si El Niño se cansa y no le hace caso, retiradlo y volverlo a sacar con nuevos materiales, unos días después.
También es precioso hacer una caja de cada estación y verlas todas juntas a lo largo de un año.
Los mini mundos son toda una fuente de inspiración. Dejaos llevar… ¡y a disfrutar!

¡Un pequeño tesoro dentro de un tarro de cristal!

En esta etapa de entre los cero y tres años de edad hay tres grandes protagonistas: el desarrollo sensorial, el motriz y el del lenguaje, y ¿qué manera más bonita que trabajando con elementos de la naturaleza?
En esta actividad vamos a aprovechar distintos materiales de la estación en la que nos encontremos en ese momento (en este caso primavera, pero poniendo ya la vista en verano) y vamos a verlos, olerlos, tocarlos y experimentar con ellos.

OBJETIVOS

Activar la curiosidad del niño por la naturaleza.
Mostrar diferentes elementos naturales y que pueda identificarlos.
Relacionar objetos naturales con estaciones del año.
Descubrir la procedencia de los distintos elementos.
Desarrollar los sentidos del tacto, la vista y el olfato.
Enriquecer el vocabulario.
Fomentar la expresión oral mediante la repetición de palabras.
Fortalecer la coordinación óculo-manual.
Perfeccionar “la pinza” de la mano.
Practicar trasvases de elementos de distintos tamaños, favoreciendo el desarrollo de la direccionalidad y de habilidades de “vida práctica” que fomentan la autonomía.
Aprender a respetar los turnos establecidos durante la actividad.

MATERIALES
Un tarro de cristal grande o si se hace de manera individual tarros de una tamaño más pequeño
Diferentes elementos materiales. Por ejemplo, en este caso: piedras de un tamaño más grande, piedras más pequeñas, arena blanca, conchas, rocas, hojas, flores y tierra.
Recipientes para poner los objetos por separado y cucharas para hacer el transvase de éstos al tarro.

DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD

Comenzamos presentando todos los elementos con los que vamos a trabajar. A continuación, vamos introduciendo los diferentes elementos naturales dentro del bote e intentamos hacer una capa gruesa con cada elemento para que se vea bien. Y así iremos completando el tarro poco a poco, capa tras capa…Hasta que quede lleno por completo. Según los materiales que hayamos utilizado el tarro tendrá una imagen u otra ¿Os animáis a probarlo?

Bombones de calabacín

Ingredientes para unos 12 bombones:
2 cucharadas de aceite de oliva
Medio kilo de calabacín, cortado a cubitos muy pequeños
La ralladura de la piel de medio limón
2 cucharadas generosas de queso parmesano
70 gr de mozzarella fresca
50gr de pan rallado
1 diente de ajo muy picado

Para adultos, añadimos sal y piñones. Precalentamos el horno a 200 grados.
Mientras, calentamos el aceite en una sartén grande a fuego medio/alto. Freímos el calabacín unos diez minutos, hasta que esté dorado. Separamos y dejamos enfriar un poco. Después lo mezclamos con todos los ingredientes. La mezcla es densa y un poco pegajosa.
Hacemos bolas del tamaño de una nuez y las vamos colocando en la bandeja del horno, cubierta de papel.
Horneamos durante unos 15 minutos, hasta que estén dorados.
Se pueden servir calientes, templados o fríos. Solos o cómo acompañamiento.
Son perfectos para los que practiquéis “baby led weaning” porque los pueden coger con las manos fácilmente y son blanditos.
Se pueden congelar sin hornear.

Estimulando los sentidos con luz negra

En ituitu somos muy conscientes de la importancia del desarrollo sensorial en los niños de 0 a 3 años. A través de los sentidos los niños aprenden sobre el mundo que les rodea, por eso, los trabajamos de forma continuada. Una de las actividades que más les llama la atención a los niños es la actividad con la luz negra y los diferentes materiales de color.
Objetivos:
Esta actividad tiene como objetivo principal el de disfrutar y estimular los sentidos, el de la vista y el tacto en particular. También es una forma de explorar la oscuridad y hacer que se sientan cómodos en un entorno sin luz.

Materiales:
Uno o varios focos de luz negra (tubo, bombilla…)
Todo el material que encontremos de colores fosforescentes. Hoy en día podemos encontrar muchísimos artículos con estas características: plastilina de colores, pintura de pincel o de dedos, globos, pintura en barra tipo Plastidecor, lanas de colores o botellas de líquidos neón como las lámparas de lava.
Para seleccionar los materiales, os recomendamos que busquéis en los envoltorios de los productos la palabra “Neón” o algo similar, que nos indica que esos productos brillarán en la oscuridad con la luz negra.

Desarrollo de la actividad:
Lo primero que debemos hacer es seleccionar una estancia que nos permita estar lo más a oscuras posible, y cubrir con telas o con bolsas de basura negras todas las puertas o ventanas por las que pueda entrar la luz natural.
A continuación, disponemos en muebles bajos sobre los que las niñas y los niños puedan “trabajar” y en las paredes todos los materiales fluorescentes que hayamos encontrado. Pueden disponerse sin orden aparente o podemos colocar en una zona actividades de pintura, en otra zona, materiales más de tacto como plastilina y lanas y en otra, lo más visual como puedan ser botellas con líquidos fluorescentes.
Una vez preparada la sala, dejamos a los niños libres ¡Y que fluya la creatividad y la manipulación! Nuestro papel es de ser mero observador: ¿qué les llama más la atención, ¿hay algo que les disguste?, ¿cómo compara su reacción a los distintos recursos cuando están a la luz del día? Es una actividad en la que disfrutan muchísimo ¡Os encantará!

 

Este invierno los muñecos de nieve son de papel

Aprovechando estos días de frío, aquí os dejamos una actividad muy “invernal” y que contribuye a un desarrollo de las inteligencias múltiples de una manera global.

Es una actividad que requiere de diferentes pasos y se puede realizar en períodos cortos de tiempo a lo largo de una misma jornada.

Objetivos de la actividad:

1. Rasgar: Trabajar la motricidad tanto gruesa como fina, la coordinación oculo-manual y la coordinación de las dos manos, trabajar la pinza (pulgar e índice), conceptos grande y pequeño (de los trozos de papeles), desarrollar el oído al escuchar en silencio qué sonido produce el papel al romperse y también qué sonido produce al moverse.

Además de esto, el rasgado puede ser una buena actividad para soltar energía. A los niños les encanta romper cosas y experimentar cómo de un objeto pueden salir dos o más.

2. Arrugar el papel: Esta parte de la actividad también fomenta la motricidad fina, la coordinación del ojo y la mano, de las dos manos, la fuerza y la presión y también desarrolla la capacidad de observar cómo un mismo elemento cambia de forma dependiendo de qué hagamos con él.

3. Pegar los papeles: En esta última fase de la actividad trabajamos la presión y la precisión espacial. Además, podemos trabajar el equilibrio, si ponemos el barreño con los papeles a una distancia considerable del dibujo e invitamos a los niños a que tengan que ir al barreño a coger papeles o bolitas de papeles y llevarlos hasta el dibujo para pegarlos. Es una actividad muy sencilla pero que fomenta y trabaja la concentración de los más pequeños.

 

4. Lenguaje: Podemos trabajar los conceptos de dentro y fuera, así como los diferentes colores de los papeles que tengamos.

Materiales:

Papel de forro o papel continuo
Rotuladores para hacer el dibujo
Papel de seda de distintos colores
Pegamento
Un cesto para los papeles rasgados

Pasos para realizar la actividad:
1. Hacemos nuestro dibujo en el papel de forro y le ponemos pegamento en toda la superficie que vayamos a rellanar después. Es recomendable que sea de un tamaño mediano a grande. Se puede hacer en A4 pero hay que tener en cuenta que cuanto menor sea la superficie del dibujo, mayor será la complejidad para los niños.

2. Lo colocamos en una ventana con precinto/celo, de modo que la parte con pegamento nos quede de frente.

3. Preparamos el papel seda de colores para que los niños rasguen con sus manos.

4. Una vez rasgados los papeles, podemos hacer de alguno de ellos bolas compactas, otros simplemente arrugados y otros sin arrugar y los iremos colocando en un cesto.

5. Una vez tengamos los papeles preparados, invitaremos a los niños a colocar sobre el dibujo los papeles que han rasgado.

6. Al terminar, conversamos con los niños sobre su trabajo. Lo que ven, lo que les gusta, lo que no.

Esta es una actividad muy completa que puede proporcionar mucha información sobre cada niño. Nos permite observar hacia qué se inclina más, si le produce curiosidad o por el contrario le desagrada el ruido que hace el papel al rasgarse, o la textura del pegamento en el plástico, qué mano utiliza más, la fuerza que ejerce en el arrugado, la precisión espacial en el pegado, si es capaz de esperar o no, etc. Por supuesto, el dibujo puede adaptarse a cualquier estación del año o a cualquier motivo que pueda tener sentido en un momento dado.