“La Escuela de Familias de ituitu me ha enseñado a recordar que los niños son niños y que hay que ayudarles a gestionar sus emociones”

La Escuela de Familias de ituitu termina su primer curso y para celebrarlo inauguramos una nueva sección en el el blog: #familiasituitu. En ella entrevistaremos a padres y madres que están participando en la Escuela de Familias para que nos cuenten su experiencia. La primera en hacerlo es Alejandra Bau, a la que agradecemos desde aquí su tiempo y su generosidad. 

Me llamo Alejandra Bau, tengo 35 años y soy mamá de dos niñas. Sofía tiene 3 años y medio y Jimena casi 7 meses.

Soy Arquitecto Técnico y trabajo como autónoma para un gabinete pericial, propiedad de mi familia, así que, encantada, comparto despacho con mi hermana pequeña y mi padre.

Me apasiona la música, el yoga, viajar y cuidar a mis amigos, pero por encima de todo, me encanta compartir el tiempo con mi familia, con mi marido y mis pequeñas, cualquier plan es bueno si estamos los 4 juntos.

Soy una persona alegre y positiva, generosa y muy leal, con unos principios muy sólidos sobre la igualdad y la empatía, que todos los días trato de transmitir e inculcar en mis hijas. Da miedo en lo que se está convirtiendo el mundo. Creo que es muy necesario mucho más amor y comprensión, y entre todos tenemos que conseguir como sea mejorar las cosas. Creo que los niños son clave en esta dura tarea.

¿Cuáles crees que son los principales retos a los que te enfrentas como madre en tu vida cotidiana? ¿Qué cosas de la paternidad te resultan sencillas y cuáles complicadas?

Todos los días son un reto como madre para mi pero aprendo tanto! Ellas me enseñan mucho más a mí que yo a ellas.
Me resulta complicado conciliar todas “mis facetas” (madre, mujer, esposa, amiga), y añoro la improvisación, pero me compensa increíblemente. La verdad que mis peques son buenísimas y nos dan muchas facilidades, además del gran apoyo familiar del que disponemos.

¿Qué elementos te han influido más a la hora de definir tu estilo de maternidad? ¿Cómo lo describirías?

Claramente, mis padres son mi inspiración. Los valores que compartimos en mi familia me han definido siempre en todos los aspectos, y ahora también como madre.
También me ha influido mucho el colegio en el que estudié, Escuela 2, donde aprendí grandes premisas de vida que tengo en cuenta todos los días (por suerte, Sofía empieza en este mismo cole en Septiembre)
No sé muy bien cómo describiría mi estilo de maternidad, quizá un poco permisiva, pero basada en el amor por encima de todo. Comparto muchas ideas de la disciplina siempre en positivo, no soy partidaria de los premios ni de los castigos. Mi máxima es que mis hijas estén sanas y sean FELICES, eso es lo más importante para mí, que confíen en sí mismas y sean valientes.

¿Qué te motivó a apuntarte a la Escuela de Familias? ¿Tenías un objetivo concreto? ¿Crees que lo has conseguido?
Me interesa mucho la educación, leo muchas publicaciones sobre el tema, pedagogía blanca, positiva, Montessori, etc, así que pensé que sería muy interesante recibir directamente la información. De hecho, tengo una conocida psicopedagoga y alguna vez que he tenido alguna dificultad concreta, me he tomado un café con ella para comentárselo y conocer su opinión.
Con Sofía, que tiene 3 años, muchas veces me enfrento a situaciones complicadas (rabietas, mal comer, frustración, etc), y me interesaba adquirir herramientas para gestionarlas.
No es que haya acabado la escuela y ahora sea una madre perfecta pero he sacado muy buenas ideas que pongo en práctica y nos funcionan.

¿Qué sesiones destacarías? ¿Cuál fue la que más te gustó? ¿Cuál la que menos?
Todas me han parecido interesantes, me gustó especialmente una actividad sobre la cantidad de necesidades que tienen nuestros hijos y que es nuestra misión atender y suplir.

¿Te ha ayudado a mejorar tu relación con tus hijos? En caso afirmativo, ¿puedes contarnos algún caso concreto en que hayas notado esa mejoría?

Yo creo que sí, me ha ayudado especialmente procesar que la educación ha de llevarse a cabo mediante amor y firmeza a partes iguales, así como a “recordar” que los niños son niños y hay que enseñarles a gestionar sus emociones. Tener presente sus carencias me ayuda a estar más relajada en esas situaciones difíciles de las que hablaba, a tener más paciencia (aunque a veces, desde luego se me agota).
Y dos simples detalles que me han ayudado mucho: instrucciones cortas y concisas, y dichas cerca del niño.

Si tuvieras que resumir las cosas que has aprendido en la Escuela de Familias en un par de frases, ¿cuáles serían?

Educar con amor y firmeza.

Después de la experiencia de este año, ¿recomendarías la Escuela de Familias a otras personas?

Por supuesto, es muy interesante. Además, compartir experiencias con otros papás y mamás siempre enriquece.

 

 

Mousse de chocolate sin azucar

Para terminar el curso, os traemos una deliciosa receta de chocolate. Seguramente, uno de los ingredientes más adorados del mundo. Una mousse ligera fresquita es perfecta para las tardes de verano y además no lleva nada de azúcar ¡para chuparse los dedos!

Ingredientes para 4 raciones:
100 gr de chocolate negro
4 huevos
1 pizca de sal

Opcional:
Para adultos, se le puede añadir una cucharada de licor
2 cucharadas de chocolate negro rallado para decorar

Derrite el chocolate al baño maría. Cuando esté listo, retira del calor y deja enfriar un poco.
Separa los huevos. Bate las yemas hasta que estén claras y caigan como un chorro continuo de la cuchara. Añade el chocolate y mezcla suavemente. Si vas a poner licor, ahora es el momento.
Bate las claras con una pizca de sal hasta que lleguen al punto de nieve. Estarán listas cuando le des la vuelta al recipiente y no se caigan.
Añade las claras al chocolate con cuidado, intentando perder el menos aire posible, pero al mismo tiempo, sin dejar restos de las claras sin mezclar.
Transfiere a una fuente para servir o a recipientes individuales. Enfría en la nevera al menos dos horas. Para servir, añade el chocolate rallado por encima ¡A disfrutarlo todo el verano!

¡Un pequeño tesoro dentro de un tarro de cristal!

En esta etapa de entre los cero y tres años de edad hay tres grandes protagonistas: el desarrollo sensorial, el motriz y el del lenguaje, y ¿qué manera más bonita que trabajando con elementos de la naturaleza?
En esta actividad vamos a aprovechar distintos materiales de la estación en la que nos encontremos en ese momento (en este caso primavera, pero poniendo ya la vista en verano) y vamos a verlos, olerlos, tocarlos y experimentar con ellos.

OBJETIVOS

Activar la curiosidad del niño por la naturaleza.
Mostrar diferentes elementos naturales y que pueda identificarlos.
Relacionar objetos naturales con estaciones del año.
Descubrir la procedencia de los distintos elementos.
Desarrollar los sentidos del tacto, la vista y el olfato.
Enriquecer el vocabulario.
Fomentar la expresión oral mediante la repetición de palabras.
Fortalecer la coordinación óculo-manual.
Perfeccionar “la pinza” de la mano.
Practicar trasvases de elementos de distintos tamaños, favoreciendo el desarrollo de la direccionalidad y de habilidades de “vida práctica” que fomentan la autonomía.
Aprender a respetar los turnos establecidos durante la actividad.

MATERIALES
Un tarro de cristal grande o si se hace de manera individual tarros de una tamaño más pequeño
Diferentes elementos materiales. Por ejemplo, en este caso: piedras de un tamaño más grande, piedras más pequeñas, arena blanca, conchas, rocas, hojas, flores y tierra.
Recipientes para poner los objetos por separado y cucharas para hacer el transvase de éstos al tarro.

DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD

Comenzamos presentando todos los elementos con los que vamos a trabajar. A continuación, vamos introduciendo los diferentes elementos naturales dentro del bote e intentamos hacer una capa gruesa con cada elemento para que se vea bien. Y así iremos completando el tarro poco a poco, capa tras capa…Hasta que quede lleno por completo. Según los materiales que hayamos utilizado el tarro tendrá una imagen u otra ¿Os animáis a probarlo?

Melocotones que saben a caramelo

Con el calor, empieza a llegar a nuestra mesa la rica fruta del verano. Durante estas semanas sigue habiendo fresas deliciosas, ya hay cerezas carnosas y sandías dulces pero es difícil que los melocotones estén en su mejor punto.
Si te encuentras con melocotones o nectarinas algo duros, estas recetas son perfectas para ablandarlos e intensificar su sabor.

Os dejamos la receta más básica y a continuación otra más elaborada.

Ingredientes:
1 melocotón por persona
1 cucharada de café de mantequilla sin sal (para dos melocotones)
1/2 vainica de vainilla abierta por la mitad (para dos melocotones)

Precalienta el horno a 180 grados. Engrasa un pirex de horno con un poco de mantequilla.
Corta los melocotones en mitades y deshuésalos. Ponlos en el pirex boca arriba. Divide la mantequilla entre las cuatro mitades, poniéndola en el corazón de la fruta. Haz lo mismo con la vainilla. Hornea sin cubrir durante 20 minutos, hasta que los melocotones empiecen a caramelizarse.
Quita los trozos de vainilla y riega con el líquido que se haya podido quedar en el pirex. Sirve los melocotones calientes. Están deliciosos con yogur, nata o helado.

Si quieres algo más elaborado pero igual de fácil, extiende una capa de mermelada de moras sin azúcar encima del melocotón crudo. Espolvorea coco rayado, un poquito de piel de naranja rayada y unos trozos de macadamias (si no tienes, utiliza avellanas o nueces). Pon la fruta lista en la bandeja del horno, sobre papel. Pinta ligeramente cada mitad con un poco de aceite de coco o de macadamia.
Hornea durante 30 minutos a 200 grados.
Si quieres probar otras combinaciones, te recomendamos los de ricotta con menta y canela. ¡Para relamerse!

“Tras la mirada del niño” – educación artística

Inauguramos el 2018 con un nuevo proyecto de arte que vió su primera gran puesta en escena el día de Carnaval con una exposición que llevaba por título “Tras la mirada del niño. De Van Gogh a Kusama”. De nuevo, “El Arte” protagonizó nuestro trabajo en la Falla de este año. Aunque con menos bombo y platillo, el arte sigue formando parte del día a día en ituitu y está aquí para quedarse. No se trata de fiestas vistosas ni de actividades puntuales, sino de educación artística.
El fin último de la educación artística no es conocer un montón de pintores o valorar un cuadro (que también). Es aprender a comunicarse, a admirar, a dejarse conmover y sentir la belleza de una puesta de sol o de un amanecer.
Todos los niños demuestran interés por el arte desde el nacimiento. Mientras se esfuerzan por desarrollar el lenguaje verbal, encuentran otras formas de expresión en el arte y la música. Bien gestionado desde la infancia, ambos canales – verbal y no verbal- coexistirán toda la vida. Además de ser un medio de expresión, la experiencia artística es una experiencia sensorial que posteriormente contribuirá al desarrollo del intelecto.


Todos experimentan el arte de forma placentera, con todo su cuerpo y como parte de la vida cotidiana. Por eso sus dibujos expresan su sentir y su visión de mundo, sin filtro alguno. Un niño pinta sin un fin concreto, sólo para disfrutar, acumulando impresiones que formarán su psique.
Para trabajar el desarrollo artístico debemos comenzar por esa experiencia sensorial. Sólo después se intelectualiza nombrando, clasificando o comparando imágenes, autores o materiales. No obstante, contrario a lo que se pueda pensar, un sólido desarrollo artístico no consiste en la continua producción de imágenes con distintas técnicas, mucho menos predeterminadas por el adulto. Hay que empezar aprendiendo a comprender lo que uno ve y a descubrir gracias a la experimentación libre. Observación y experimentación libre son las dos caras de una misma moneda.


Nosotros trabajamos la observación colocando láminas grandes a la altura de la mirada de los niños y hablando sobre ellas. “¿Qué ves?” es una pregunta fantástica para comenzar. ¡Preparaos para que los niños os sorprendan!, porque ven mucho más de lo que nos podamos imaginar. Ven colores, trazos, formas, objetos cotidianos, personajes. Cuando aún no hablan, somos nosotras quienes vamos señalando lo más prominente de la obra. Además, las imágenes de cuadros deben cambiar cada 4-8 semanas, con autores contrastantes. Las familias podéis reforzarlo con los cuadros de casa y yendo a exposiciones, en las que podéis elegir un par de obras para que no se cansen. Visitas fugaces que con el tiempo se irán extendiendo. Es un proceso paulatino y debe ejercitarse regularmente.


¿Por dónde empezar? Nosotras elegimos pintores como Miró, Kandisnky o Kusama por su estilo no figurativo, fácil de entender para el niño, con colores primarios, planos, con figura y fondo (sin más perspectiva). Otros temas apropiados son aquellos que pueden identificar como los retratos de madres con niños, animales, paisajes, bodegones con elementos cotidianos. “El beso” de Klimt y “La noche estrellada” de Van Gogh son perfectos para los niños de dos a tres años. Después de ver a Van Gogh, podemos analizar a Miró y alternar sus obras.

Esto fue lo que hicimos nosotras en Fallas, introduciendo también la escultura como otra forma de expresión artística. Ahora, a propósito de la llegada de la primavera, hemos vuelto a renovar nuestras imágenes y las paredes se han cubierto de flores.
Experimentamos con materiales, texturas, colores, densidades, temperaturas etc, para descubrir a través de los sentidos. También con variedad de soportes, técnicas e instrumentos. Es imprescindible recordar que a, estas edades, el resultado nunca importa. El valor está en el proceso en sí. Por eso, uno de los mayores errores que podemos cometer los adultos es preguntarle a un niño “¿qué es?”, refiriéndonos a su dibujo.
¿Y la libertad? Un niño que puede experimentar en libertad y se siente seguro expresándose, desarrolla una percepción positiva del mundo y de sí mismo, autoafirmándose. Además, pintando y construyendo en libertad lograrán comprender conceptos abstractos que más adelante podrán intelectualizar.

En ituitu, esto implica que los niños tengan acceso libre a distintos materiales y tiempo para usarlos a sus anchas. Los rincones de arte de nuestras aulas van evolucionando con ellos. En las aulas de un año, las ceras o las tizas están al alcance de la mano. En las aulas de los mayores, también hay plastilina o gomets además de rotuladores y lápices en cajones a su altura y que usan cómo y cuándo quieren.
A lo largo del curso, nosotras somos testigo de la evolución de las habilidades gráficas y de expresión de cada uno. Sin embargo, las familias tienen en el arte una oportunidad única para conectar emocionalmente con sus hijos. Aquí os dejamos los valiosos consejos que tenemos en nuestra recepción. Esperamos que los disfrutéis durante muchos años.

 

¿Quién dice que los bebés no juegan? El Cesto del Tesoro

El Cesto del Tesoro es un juego de estimulación temprana para los bebés. Una actividad ideal desde el momento en que son capaces de sentarse cómodamente hasta que empiecen a gatear.
El juego de El cesto del tesoro consiste en situar en el suelo una cesta llena de diferentes objetos cotidianos, de manera que los niños, sentados en el suelo puedan acceder fácilmente y explorarlos sensorialmente.
Los objetivos que se trabajan con este juego son:

Estimular la percepción auditiva, visual, táctil, olfativa y gustativa.
Desarrollar la capacidad de coordinación mano-ojo-boca.
Favorecer el conocimiento de objetos de su entorno.
Potenciar la curiosidad por descubrir las cualidades de su entorno.
Ofrecer una oportunidad para que aprenda por él mismo.
Aumentar la capacidad de concentración.
Desarrollar la capacidad de exploración.
Estructurar el pensamiento.


Materiales :
La selección de objetos de El cesta del Tesoro se debe hacer en función de las siguientes características:
Deben ser materiales diferentes (de madera, hierro, tela..)
Tienen que despertar al máximo todos los sentidos, por lo cual, se recomienda jugar con las texturas, el peso, el volumen, el color, el sonido, etc. Se trata de que el bebé experimente todas las experiencias sensoriales que sean posibles.
El cesto debe tener unos 35 cm de diámetro y 10 de altura. La base debe ser plana, sin asas y fuerte para que puedan apoyarse en el sin que se vuelque.
Objetos naturales: piñas, piedras grandes, conchas, castañas grandes, plumas grandes, piedra pómez, corchos de tamaños grandes, esponja vegetal, limón etc
Objetos de materiales naturales: ovillo de lana, esterilla de rafia pequeña, cepillo de dientes, brocha de pintor…
Objetos de madera: cajas pequeñas, tambor pequeño, castañuelas, pinzas de la ropa, cubos, servilleteros, cuchara…
Objetos de metal: cucharas, manojo de llaves, embudo pequeño, armónica, llaveros, manojo de cascabeles, colador de té, tapas de botes…
Objetos de cuero, tela, piel: hueso para perros, monedero de cuero, pelota que bote, trozo de tubo de goma, muñeca de trapo pequeña, pelotas de tenis, oso de peluche, bolsa cerrada con abalorios…
Objetos de papel o cartón: libreta pequeña con espiral, papel de aluminio, cajas de cartón pequeñas, rollos de papel de cocina…


El juego:
El adulto se encargará de la elección de los objetos que deberán de ser adecuados para los más pequeños, teniendo en cuenta que va dirigida a bebés que tienen a metérselo todo en la boca. Para la selección de los objetos se debe tener en cuenta que no deben de ser nunca juguetes comerciales ni objetos de plástico, que simplemente nos aportan como estímulo el color, sino objetos de uso diario.

Hay que llenarlo de objetos hasta el borde para que tengan gran cantidad de objetos para escoger los que más le atraigan. El adulto debe sentarse cerca sin hablar ni intervenir, a menos que el niño necesite que se le atienda. El Cesto del Tesoro debe cambiar y evolucionar continuamente con la introducción de objetos nuevos. Por eso, es esencial que el adulto no intervenga en ningún momento y esté observando a una cierta distancia, sin darle los objetos al niño, ni decirle cómo manipularlos. Únicamente estará allí para ofrecerle la seguridad con su mirada y atender sus necesidades cuando sea oportuno.


A través de este proceso de observación podemos identificar las preferencias y las actitudes del niño con cada objeto y decidir cómo iremos renovando los contenidos. Como veis, no es necesario llenar a los pequeños de toneladas de juguetes caros que limitan su creatividad y a los que, muchas veces, no hacen ni caso. El Cesto del Tesoro es una actividad económica y fácil de preparar en casa, en la que estaremos potenciando el desarrollo integral gracias a la estimulación de los sentidos del bebé y la autonomía o “poder de decisión” que les proporciona.

Bombones de calabacín

Ingredientes para unos 12 bombones:
2 cucharadas de aceite de oliva
Medio kilo de calabacín, cortado a cubitos muy pequeños
La ralladura de la piel de medio limón
2 cucharadas generosas de queso parmesano
70 gr de mozzarella fresca
50gr de pan rallado
1 diente de ajo muy picado

Para adultos, añadimos sal y piñones. Precalentamos el horno a 200 grados.
Mientras, calentamos el aceite en una sartén grande a fuego medio/alto. Freímos el calabacín unos diez minutos, hasta que esté dorado. Separamos y dejamos enfriar un poco. Después lo mezclamos con todos los ingredientes. La mezcla es densa y un poco pegajosa.
Hacemos bolas del tamaño de una nuez y las vamos colocando en la bandeja del horno, cubierta de papel.
Horneamos durante unos 15 minutos, hasta que estén dorados.
Se pueden servir calientes, templados o fríos. Solos o cómo acompañamiento.
Son perfectos para los que practiquéis “baby led weaning” porque los pueden coger con las manos fácilmente y son blanditos.
Se pueden congelar sin hornear.

Estimulando los sentidos con luz negra

En ituitu somos muy conscientes de la importancia del desarrollo sensorial en los niños de 0 a 3 años. A través de los sentidos los niños aprenden sobre el mundo que les rodea, por eso, los trabajamos de forma continuada. Una de las actividades que más les llama la atención a los niños es la actividad con la luz negra y los diferentes materiales de color.
Objetivos:
Esta actividad tiene como objetivo principal el de disfrutar y estimular los sentidos, el de la vista y el tacto en particular. También es una forma de explorar la oscuridad y hacer que se sientan cómodos en un entorno sin luz.

Materiales:
Uno o varios focos de luz negra (tubo, bombilla…)
Todo el material que encontremos de colores fosforescentes. Hoy en día podemos encontrar muchísimos artículos con estas características: plastilina de colores, pintura de pincel o de dedos, globos, pintura en barra tipo Plastidecor, lanas de colores o botellas de líquidos neón como las lámparas de lava.
Para seleccionar los materiales, os recomendamos que busquéis en los envoltorios de los productos la palabra “Neón” o algo similar, que nos indica que esos productos brillarán en la oscuridad con la luz negra.

Desarrollo de la actividad:
Lo primero que debemos hacer es seleccionar una estancia que nos permita estar lo más a oscuras posible, y cubrir con telas o con bolsas de basura negras todas las puertas o ventanas por las que pueda entrar la luz natural.
A continuación, disponemos en muebles bajos sobre los que las niñas y los niños puedan “trabajar” y en las paredes todos los materiales fluorescentes que hayamos encontrado. Pueden disponerse sin orden aparente o podemos colocar en una zona actividades de pintura, en otra zona, materiales más de tacto como plastilina y lanas y en otra, lo más visual como puedan ser botellas con líquidos fluorescentes.
Una vez preparada la sala, dejamos a los niños libres ¡Y que fluya la creatividad y la manipulación! Nuestro papel es de ser mero observador: ¿qué les llama más la atención, ¿hay algo que les disguste?, ¿cómo compara su reacción a los distintos recursos cuando están a la luz del día? Es una actividad en la que disfrutan muchísimo ¡Os encantará!

 

Crema ligera de espárragos para niños

¡Comienza la primavera y llegan los espárragos! Este mes queremos compartir una receta deliciosa para que podáis disfrutar de la verdura de temporada. Esta crema es de las más ligeras de sabor y textura, pensada especialmente para niños. Además, se hace en un periquete, por lo que también es muy socorrida.
Ingredientes (para 4 personas)
1/2 kilo de espárragos blancos
Un manojo de trigueros
200 ml de leche
2 huevos
4 cucharadas de aceite de oliva suave
Una pizca de sal
Preparación:
Hervimos en agua con sal los espárragos por separado (los blancos en una olla y los verdes en otra). Cuando estén listos, trituramos los espárragos blancos añadiendo poco a poco el aceite, la leche templada y un poco del agua de su cocción, según la textura que queramos.
Cortamos los trigueros en trocitos, de forma que los niños los coman fácilmente
Cocemos y picamos los huevos
Añadimos los trigueros y el huevo picado por encima a la crema ¡y listo!.

“ituitu es una escuela distinta a las demás”

Haznos una breve descripción de ti misma y de cómo nace tu interés por la educación infantil.

Mi nombre es Paloma y tengo 23 años. Soy graduada en Educación Infantil y Educación Primaria con la mención en lengua inglesa en la Universidad Católica de Valencia y actualmente estoy cursando un Máster en Gestión y Dirección de centros educativos en la Universidad Cardenal Herrera-CEU.
Cuando acabé Bachiller la verdad es que no tenía muy claro hacia donde encaminar mis estudios y finalmente decidí empezar la carrera de Derecho, pero me di cuenta de que ese grado no me hacía feliz y pensé: ¿y por qué no Magisterio? Tengo pasión por los niños, me encanta estar con ellos, aprender con ellos, reír y jugar con ellos y sobre todo poder enseñarles un poquito de lo que yo sé y que ellos me enseñen a mi. Así que decidí cambiar y empezar PIMM (así es como se llama el grado que he hecho) y la verdad es que es la mejor decisión que podría haber tomado nunca porque desde el primer día me di cuenta de que ese cambio me iba a hacer plenamente feliz. Y así es.

¿Qué experiencia has tenido en el campo de la educación antes de incorporarte a ituitu?

Mi experiencia en Educación comienza cuando estaba en primero de Bachiller que estuve haciendo un voluntariado, aquí en Valencia, por las tardes con niños, ayudándoles con los deberes, jugando con ellos, etc.
Después, en el verano que yo cumplía 18 decidí irme a Sudáfrica de voluntariado también a vivir la experiencia y poder dejar allí lo mejor de mí. Desde bien pequeña sabía que quería hacer esto, pero me exigían la mayoría de edad, así que nada más cumplirla hice mi sueño realidad y cogí mis bártulos y puse rumbo a Ciudad del Cabo. Fue una experiencia preciosa que, sin duda, quiero volver a repetir dentro de poco.
Además de esto, durante la carrera he tenido el privilegio de hacer prácticas durante los cuatro años todo el curso. Comenzaba en septiembre y acababa en mayo y he podido estar en cuatro colegios distintos viendo cómo se trabajaba y aprendiendo un sinfín de cosas. En cuarto de carrera tuve la suerte de poder irme de Erasmus a hacer prácticas y mi destino elegido fue Finlandia. Pasé allí cinco maravillosos y fríos meses que me han hecho aprender muchísimo sobre educación…

¿Qué balance haces del tiempo que llevas en la escuela?

Comencé en la escuela en septiembre así que la verdad es que llevo poco tiempo, pero de momento, estoy viendo que es un centro donde se le da mucha importancia a los niños y a que aprendan jugando y vayan desarrollándose poco a poco como personas. Mi balance es positivo, cuando me preguntan siempre digo que “no es la típica guardería” donde la titular del aula dirigen a los alumnos y todos deben hacer siempre lo mismo. Es un centro donde todo el material está al alcance de los niños y está muy bien organizado y estructurado para que se vayan desarrollando todas las capacidades de los alumnos y esto me parece magnífico. Están en la edad donde se van a comenzar a asentar las bases de las personas que van a ser en un futuro y si estas bases no están bien asentadas, ¿de qué sirve todo lo que viene después?

¿En qué clase estás? ¿Cómo te llevas con los peques? Cuéntanos un poco cómo son, qué actividades haces con ellos, cuáles les gustan más y cuáles menos…

Mi función es de auxiliar en inglés. Estoy como auxiliar en dos de las clases de un año, pero también programo y hago con ellos las actividades en inglés. La verdad es que estoy muy contenta de ver cómo está siendo su evolución desde principios de curso. Al comenzar, en septiembre, cuando les hablaba, cantaba o hacía actividades con ellos en inglés casi no me entendían, pero ahora es increíble ver cómo van absorbiendo todo y cómo se vuelcan cada vez más y entienden todo aquello que les digo. Hago con ellos actividades de todo tipo: manualidades, canciones, lectura de cuentos, trabajo con ellos los distintos aspectos de su persona: sus partes del cuerpo, sus emociones, etc. Yo creo que lo que más les gusta a ellos es cantar y bailar, ya se están aprendiendo todas las canciones y también las coreografías.

¿Cómo está siendo la adaptación de los niños en este inicio de curso?

La verdad es que el mes de septiembre fue el más duro de todos. Hasta que los pequeños no empiezan a acostumbrarse a venir a la escuela, no van cogiendo los hábitos y las rutinas es todo un poco caótico. Una vez pasa ese mes ya empieza a ir todo más rodado. Hay que tener en cuenta que para nosotras también es complicado todo hasta que vamos conociendo a los alumnos y viendo cómo son y cómo hay que tratarlos en cada momento. Septiembre es un mes de toma de contacto y donde se empiezan a forjar todas las relaciones entre los niños y de ellos con el adulto.

¿Cuáles son tus metas para este año?

Cuando empecé en ituitu mi propósito era aprender y lo sigue siendo a día de hoy. Creo que la etapa hasta los tres años es un periodo muy bonito y muy gratificante porque los niños evolucionan a la velocidad de la luz y ver todos los progresos que van haciendo poco a poco me parece tremendamente satisfactorio.

¿Qué destacarías del equipo de ituitu?

Creo que las palabras clave son cohesión y trabajo en equipo. Todas trabajamos a una y nos ayudamos y apoyamos muchísimo. Desde el día en que entré me di cuenta de que las compañeras con las que iban a trabajar están tremendamente cualificadas y su grado de experiencia es muy alto. Son unas personas muy creativas, con gran cantidad de ideas y muy volcadas en su trabajo, se ve que viven por y para los niños.

A lo largo del año organizamos varias fiestas: Halloween, Navidad, Fallas, fin de curso…¿Cuál esperas con más ganas?

La verdad es que carnaval me pareció una fiesta genial. Vernos a todos disfrazados, con ganas de bailar juntos, el patio de la escuela tan bonito decorado y el colofón final de salir todo el centro a dar la vuelta a la manzana cantando y con los instrumentos me pareció divertidísimo. Ahora tengo ganas de ver cómo será la de final de curso que he oído hablar muy bien de ella 😉

¿Qué es lo que te atrajo del proyecto de ituitu para decidirte a unirte al equipo?

Quería centrarme en la etapa 0-3 y empecé a indagar en Internet sobre los centros de Educación Infantil de Valencia y entonces fue cuando encontré a ituitu. Me pareció una escuela con un aire distinto a las demás, con un proyecto de educación muy bonito y donde el niño era el protagonista principal de su propio aprendizaje. Estoy feliz de poder aportar mi granito de arena aquí.