Charla sobre alimentación infantil

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En ituitu consideramos que la alimentación es un factor clave en el proceso de desarrollo de los más pequeños. Uno de cada cuatro niños españoles tiene sobrepeso, y datos como ése hacen imprescindible que padres y médicos trabajemos juntos para informar, prevenir y educar. Por eso el pasado jueves 18 de febrero, contamos con el equipo de Pediatría del Hospital Quirón para impartir una charla sobre el tema en nuestra Escuela de Padres.

La doctora Navarro, pediatra especializada en nutrición infantil, hizo un repaso de conceptos importantes para la buena alimentación de cada etapa evolutiva durante los tres primeros años de vida: las cinco comidas del día, los grupos de alimentos…

La charla dio mucho de sí, entre recomendaciones y preguntas. Aquí os dejamos un resumen de lo más importante:

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1.- ¿Lecha materna o artificial? La leche materna es la mejor fuente de alimentación para un bebé y debemos intentar mantenerla, al menos, durante los 6 primeros meses de vida.

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2.- ¿Podemos pasar directamente a los sólidos, sin hacerlo antes por los triturados? El “baby weaning”, que está muy de moda, favorece introducir al niño alimentos sólidos desde el principio, sin tener que dárselos triturados antes. Según la Dra. Navarro, es una práctica positiva pero siempre como complemento a la nutrición habitual, ya que es difícil que un niño ingiera todo lo que necesita a través de los sólidos que puede masticar y tragar con tan corta edad. Por supuesto, ¡cuidado con los atragantamientos!

3.- ¿Cuántas veces al día debe comer un niño? Una vez pasada la lactancia materna (generalmente a demanda), los niños, como los adultos, deben comer cinco veces al día. Se recomienda no saltarse ninguna de ellas y que haya entre dos o tres horas entre cada comida para que el metabolismo esté bien regulado y sepa distinguir entre el hambre y la saciedad.

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4.- El desayuno, el rey de las comidas: es la comida más importante del día para un niño. Saltárselo tiene efectos perjudiciales inmediatos para el funcionamiento diario y el rendimiento escolar. Un buen desayuno consta de leche/yogur, cereal (en copos o pan) y fruta. Lo que no se tome en el desayuno, lo podemos complementar con el almuerzo.

5.- Las galletas NO son sanas. Los Dinos y la Oceanix, a pesar de llevar el logo de las Asociación Española de Pediatría, son de las peores del mercado por el alto contenido de azúcar. Las María de toda la vida, las “menos malas”. Dile a tu hij@ que puede elegir un día de la semana para darse el capricho y tomarse un par de sus galletas favoritas o esa ensaimada que tanto le gusta.

6.- ¿Cuánta leche deben tomar al día? Entre 400 y 600 ml. Un vaso son 250ml y un yogur 125ml. Entera hasta los 24 meses, semidesnatada después. Los yogures, desnatados a partir de los 3 años.

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7.- ¿Pescado o carne en la comida y en la cena? ¡Ojo con el alto consumo de proteínas! La carne, el pescado o el huevo deben ser un tercio de la ingesta diaria, no más. El alto consumo de proteínas está asociado a la obesidad y la tensión alta. Entonces, ¿no es bueno comer carne, pescado o huevos en cada comida? Sí, siempre y cuando sea un tercio de la misma. Es decir, hay que acompañarla de verduras, bien con un puré de primero o como guarnición del segundo y algo de hidratos (patatas, pastas, arroz etc) ¡Pero tampoco estaría nada mal una comida vegetariana de vez en cuando! Lo mismo con los almuerzos y meriendas. Podemos sustituir el bocata de jamón por pan con tomate o una tosta de hummus, por ejemplo.

8.- De todo, con moderación. Pescado cuanto queramos (excepto el mero y el emperador hasta los tres años, por el mercurio), carne blanca (pollo, pavo y solomillo de cerdo) dos veces por semana, carne roja una vez por semana y embutidos una vez al mes…¡sí, al mes!

9.- Para ir bien al baño… Alubias, lentejas, garbanzos o guisantes dos o tres veces por semana aportan la fibra necesaria al sistema digestivo. ¿Sabías que si les pones arroz o patata se absorbe mejor el hierro?

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10.- ¡Un 10 a la pasta, el arroz y las patatas! La mitad del consumo diario deben ser hidratos de carbono. Si además cambiamos la boloñesa por verduritas, ¡ya estamos controlando esas proteínas!

11.- Mis hijos comen fruta todos los días… ¿Las tres piezas recomendadas? ¿Y las dos raciones de verdura? Al principio, las verduras se quedarán en el plato pero es imprescindible servirlas en TODAS las comidas. Un día, picarán…

12.- ¡Disfrutad comiendo! Nunca utilices la comida como premio o castigo y comed en familia para que sean momentos lúdicos y especiales. Ah, lo que no te comas tú, no esperes que se lo coman ellos…

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En resumen, fue una charla muy interesante que a nosotros nos sirvió también para reafirmarnos en pautas que ponemos en práctica todos los días en la escuela, en la que desde el principio hemos apostado por la cocina casera, la elaboración propia y los ingredientes naturales. Esperamos que a los que acudisteis os resultara útil y nos vemos en la próxima charla de la Escuela de Padres de ituitu.

Hasta entonces… ¡buen provecho!

¡ituitu ha cumplido cinco años!

Desde siempre he querido contribuir a la infancia. Siempre he creído que en los primeros años se forjan los cimientos de nuestra personalidad y que no hay nada más bonito que los niños. Sinceros, inocentes, creativos, vulnerables y a la vez fuertes, leales, exploradores natos y esencialmente buenos, muy buenos.

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ituitu nació con la intención de aportar un granito de arena a la infancia en Valencia, mejorando aspectos que en mi opinión y en la de muchos expertos con los que trabajé para definir el proyecto, creíamos mejorables. Estos aspectos forman los pilares del proyecto educativo de ituitu. Una educación basada en la experiencia y el descubrimiento que respeta el ritmo de los niños, un entorno abierto en el que puedan disfrutar de un poco de naturaleza y aprender fuera de las aulas, inmersión temprana en el inglés y contribuir a su desarrollo con la mejor alimentación posible. ituitu también debía ser una segunda casa para las familias. ¡Nada de entregas de niños en las puertas de las guarderías!

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Hemos trabajado sin cesar desde aquel 11 de enero del 2011 y no lo hemos hecho solos. Hemos logrado formar un equipo entregado, apasionado por su labor y comprometido con este enfoque, desmarcado de la forma más tradicional de educación infantil.

Cumplir cinco años es un hito importante del que estamos muy orgullosos. Han sido cinco años de retos, de mucho esfuerzo y aprendizaje continuo. Cinco años dedicados a ese objetivo inicial, el desarrollo armonioso de los más pequeños de la casa. Son muchos los niños que entraron el primer día llorando, y después lloraban al final de la jornada porque no querían marcharse. Muchos los que han disfrutado descubriendo sus sentidos, muchos a quienes hemos podido ayudar a dormir mejor, a chuparse los dedos con sabores nuevos, a forjar amistades, encontrando placeres desconocidos en el andar, correr, hablar o conseguir hacer tantas cosas por sí solos. Cinco años de amor incondicional y de esa alegría única que provocan los niños.

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Entre nuestras mayores satisfacciones está el ser reconocidos en el barrio, que nuestra escuela haya crecido de año en año, que nuestras familias vuelvan a confiar en nosotros con sus segundos hijos.  También el hecho de tener un entorno multicultural, tan enriquecedor para mayores y pequeños, porque muchas familias extranjeras eligen ituitu. En realidad, creo que esta satisfacción se resume bien con lo que dijo una madre recientemente durante una visita al centro. Venía a vernos porque unos amigos suyos, profesores de un colegio de la zona, le habían dicho que ellos no nos eligieron en su día para su hijo y que viendo ahora cómo se desenvuelven los exalumnos de ituitu en su cole, cambiarían su decisión. Esa noche dormí muy bien.

Lo más difícil ha sido aprender a aceptar que no siempre se puede acertar con todo, aunque uno lo desee, y que la comunicación con los padres es lo más importante del mundo, porque lo que no es relevante para uno, lo es para otro.

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Nuestra forma de trabajar también la define nuestro espíritu de mejora continua. Así, es imposible cumplir cinco años, hacer balance y no tomar decisiones para seguir evolucionando. Hay dos aspectos en los que vamos a poner especial énfasis este curso y el que viene: fortalecer la autonomía de los niños y enriquecer nuestra comunidad a través de una mayor involucración de las familias en la vida del centro. Iremos viendo novedades en las aulas, en el patio y en nuestra forma de llevar a cabo la programación.

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ituitu es una comunidad donde también padres y profesores aprenden juntos. Por eso, queremos fomentar los grupos de trabajo conjunto. Ya están en marcha dos y construiremos sobre esta primera experiencia.

Cuando soplemos las velas de la tarta de nuestro quinto cumpleaños, tendremos bien pensados nuestros deseos. Nos gustaría que en los próximos cinco años, ituitu fuese un referente establecido en la ciudad, que otras muchas escuelas abandonasen las fichas en favor de una educación basada en los sentidos y que nuestro segundo ciclo de infantil (de 3 a 6 años) estuviera en funcionamiento por demanda de las familias.

En definitiva, han sido cinco años maravillosos gracias al esfuerzo de un gran equipo y la confianza de muchas familias. Gracias a todos los que nos habéis acompañado en algún tramo del camino.

¡Esperamos poder celebrar juntos nuestro décimo aniversario!

Cristina Amador

¡Yo solo!

Llega una edad –entre los dos y los tres años– en la que la frase preferida de nuestros peques es “yo solo”, ¿verdad? En ocasiones las madres y padres no valoramos la importancia de esas palabras. Ya sea por las prisas, el momento, el trabajo, los horarios, a veces no atendemos la petición de nuestros hijos y no les permitimos hacer, experimentar… En definitiva, avanzar.

El desarrollo de la autonomía personal es un aspecto importante en su crecimiento. Vestirse sólo, tareas sencillas de higiene y autocuidado, comer, recoger sus juguetes… conlleva un alto nivel madurativo. Ser capaz de realizar estas sencillas tareas le da también una mayor autonomía para el aprendizaje, para su relación con los demás e incluso favorece la resolución de problemas cotidianos. Os damos algunas claves que pueden ayudaros a acompañarles en ese proceso.

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Actitud de los padres:

Cuatro son los aspectos clave a tener en cuenta:

  1. La prisa de los padres es uno de los frenos más importantes del desarrollo de la autonomía de los niños. Si el niño desea, por ejemplo, vestirse solo, conviene primero enseñarle a hacerlo, explicándole los “paraqués” de las cosas, y luego armarse de paciencia. Los primeros días tardará horas. Después, con el tiempo, lo hará mucho más rápido e irá adquiriendo nuevas habilidades. Los calcetines serán prueba superada en cuanto se le indiquen unas cuantas veces cuál es la posición correcta del talón. Los botones que tanto se le resistían al principio dejarán de serlo a base de práctica. Es imprescindible centrarse en tareas para las que tengáis tiempo, o hacer tiempo para las tareas. Sábados o vacaciones son momentos ideales para ir introduciendo nuevos retos.
  2. No hace falta esperar a que el niño quiera hacer ciertas cosas solo: podemos motivarle a ello. Por ejemplo, tener a su altura un peine en el baño e invitarle a que se peine solo por las mañanas.
  3. Debemos respetar los ritmos de cada niño. Respetar su individualidad le dará esa autoestima de la que hablábamos y le reforzará para poder dar el siguiente paso.
  4. Por último, debemos ser coherentes. No tiene sentido que la madre espere que el niño coma solo y que papá le dé la comida, o que en casa coma solo y en la de los abuelos, se lo den todo. Para que un hijo mejore en su autonomía personal es fundamental que todos los implicados estén de acuerdo en seguir las mismas pautas.

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Siempre en positivo

Frases como “¡No, que tardas mucho!” o “¡No, que tú no sabes!”, son un obstáculo en el aprendizaje de los niños. Los niños que quieren aprender y se lo impiden terminan creyendo que son incapaces de hacer las cosas por sí mismos. Este fracaso suele conducir a la pereza y la vaguería. Y es que, al ayudar a un niño haciendo lo que él perfectamente podría realizar, se detiene su desarrollo, aunque se haga con la mejor de las intenciones. El papel de los padres no debe ser el de controladores, sino el de estimular de una forma positiva.

Un entorno propicio y metas alcanzables

Para potenciar la autonomía de un pequeño hay que tener imaginación y paciencia. Sobre todo, hay que saber ponérselo fácil a los niños. Esto quiere decir, adaptar el entorno para ellos. ¿Alguna vez has pensado como te sentirías teniendo que trepar a tu cama porque es más alta que tú? La primera acción que os recomendamos es observar desde el suelo los espacios donde se mueven vuestros hijos. ¿Qué veis?, ¿cómo podríais ponérselo más fácil?

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Se puede comenzar, por ejemplo, marcándose pequeños objetivos relacionados con distintas áreas de la vida práctica, del día a día. Por ejemplo,

–  Vestimenta y cuidado de la ropa: organizar su ropa en cajones que estén a su alcance. Los separadores de IKEA son fantásticos para identificar dónde van y mantener ordenados los calcetines, la ropa interior, los pijamas, las camisetas etc. Ellos pueden empezar por sacar su ropa por las mañanas y echarla en un cubo de ropa sucia al final de la jornada. Más adelante, intentarán ponérsela. Ponerse y quitarse la chaqueta es un gran comienzo que les entusiasma. Poco a poco, irán desnudándose para ir al baño. Todo ello, primero bajo la supervisión de los padres y luego solos. ¿Que alguna vez se pone los calcetines al revés? Pues no pasa nada. Ahí están sus papás para sonreír e indicarle cariñosamente dónde tiene que colocarse los talones o qué zapatilla corresponde a cada pie. También ayuda el que la ropa sea acorde con sus habilidades. Así, buscaremos primero zapatillas con velcro en vez de cordones y cremalleras en vez de pequeños botones. Una de las prendas que suele costar menos de quitarse son los pijamas. Habrá ocasiones en que a pesar de todas estas “ventajas”, el niño, por capricho o cansancio, se niegue a vestirse solo. Entonces podemos recurrir a algunos trucos, por ejemplo, ponerle el dibujo de una mitad de una carita en su zapatilla derecha y  la otra mitad de la carita en la otra zapatilla, así al juntarlas en su correcta posición formará una carita sonriente. De esta forma tan divertida, ¿quién se negaría a calzarse solito? Y si no funciona o no nos alcanza la imaginación, ofrecerle un poquito de ayuda y algo de negociación siempre llega muy lejos.

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–  Hábitos de higiene: un niño muy pequeño puede ser partícipe de su cambio de pañal, simplemente cogiendo uno limpio y dándoselo al adulto. Para ello, los pañales deben estar en una cesta o contenedor donde pueda alcanzarlos. También accesibles deben estar los artículos de higiene necesarios –  el peine, un espejo, jabón, el cepillo y la pasta de dientes –  y un grifo o una palangana donde poder lavarse. El bidé es perfecto para esto. Si no, un alzador para llegar a la pila. La toalla de manos, también a su altura, para poder secarse al terminar. Si todo ello tiene su sitio bien delimitado (una bandeja, un vasito, por ejemplo), les será más fácil todavía.

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– Hábitos de alimentación: ¿puede tu hijo beber agua sin tener que pedírtelo? Un biberón con agua que tenga su sitio y que evolucione a un vasito con tapa o destapado, hasta poder tener el vaso vacío y una botella de agua, de donde ellos se sirvan. También pueden ayudar a poner y quitar la mesa, especialmente si los manteles, platos y cubiertos están a su altura. ¡Ayudar a cargar el lavavajillas les vuelve locos! Por supuesto, los niños son pinches excepcionales y aprenden rápido a preparar los ingredientes, mezclarlos, o rebozar y no se les pasa lo que más les gusta, si les pides ayuda para hacer la lista de la compra.

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Piensa que…

– Hay que ir dándole campo de acción, de autonomía personal poco a poco. Lo que no se puede pretender es que el niño pase de la supervisión absoluta a la mayor de las independencias.

– Hay que procurar reservar siempre un tiempo “extra” para que el  niño pueda llevar a cabo su cometido tranquilamente, él solo.

– Se debe alabar y valorar cada logro que consiga y también el esfuerzo, aunque se falle o cueste algo más. Ayuda mucho hacerles saber concretamente qué han hecho bien y qué hay que corregir. Así, no dudará en esforzarse todo lo que pueda a diario.

– Hay que aprovechar las ocasiones en que el niño desee hacer algo por sí mismo para empezar a trabajar en esa parcela. De este modo, resultaría mucho más sencillo que el niño vaya adquiriendo el” hábito” de ser un poco más independiente.

– No es bueno evitar todos los fracasos. A veces, unos cuantos fallos pueden ser la mejor lección al adquirir autonomía.

– Juegos en el parque: aunque sean pequeños permitamos que jueguen con sus iguales y, si surgen pequeños conflictos, dejemos que intenten resolverlos, aunque cueste algún lloro que otro.

Fomentando estos aprendizajes estaremos creando niños responsables y autosuficientes, con una buena dosis de autoestima y capaces de enfrentarse por sí mismos a sus propios retos.

“ituitu me hizo descubrir mi lado creativo”

Este mes han llegado a la Clase de la Granja nuevos “colonos”, así que hemos decidido dedicar nuestra entrevista mensual a Susana, la encargada de que nuestros pequeños granjeros disfruten y aprendan cada día.

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¡Hola Susana! Haznos una breve descripción de ti misma y de cómo nace tu interés por la educación infantil.

Soy una persona alegre y responsable y siento a los niños y niñas como míos. Disfruto viéndolos crecer y disfrutar. Creo que doy una apariencia seria, pero tengo mucho sentido del humor y me encante reírme. Me gusta mucho hacer deporte y pasar tiempo con mi hija Elena, el motor de mi vida.

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¿Qué balance haces del tiempo que llevas en la escuela?

Después de muchos años trabajando en escuelas infantiles, para mí llegar a ituitu significó un gran cambio en mi manera de trabajar. Me hizo descubrir un lado creativo que tenía sin explotar. Ademas, adoro la filosofía de puertas abiertas, me encanta estar en contacto con las familias y estrechar relaciones. Me parece una manera estupenda de conocer mejor a nuestros alumnos.

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¿Qué destacarías del equipo de trabajo?

Mis compañeras son fundamentales para que mi trabajo se realice con alegría y optimismo. Han sido y son un gran apoyo para mí y además del compañerismo, nos une una gran amistad.

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¿Cuál es tu fiesta favorita de las que se organizan a lo largo del año?

La fiesta que más me gusta es la de fin de curso, para mí es especial por la música y por lo que representa, ya que es el final de curso y se juntan muchos sentimientos.

¿Qué es lo que te atrajo del proyecto de ituitu para decidirte a unirte al equipo?

Me gusta ituitu porque todos los días surgen inspiraciones nuevas, florecen las ganas por superarnos y mejorar la educación de nuestros alumnos, como si fuera el primer día.

¿Al colegio a los dos años?

Hasta hace poco, los niños comenzaban el colegio a los seis años, la edad a partir de la cual la educación es obligatoria. Hasta entonces, maduraban, se socializaban y aprendían en centros de educación infantil. Así es también en el resto del mundo desarrollado. Ningún niño va al cole hasta los cinco.

No es casualidad. Todos los estudios avalan que ése es el periodo necesario para que los niños desarrollen una buena dosis de confianza en sí mismos y en su independencia, y cierta madurez emocional. También para que puedan identificar sus mayores destrezas y aprendan a gestionar sus desencantos. Todo ello en el entorno acogedor, seguro y propicio para su desarrollo.

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La oferta de plazas escolares desde los tres años en España y la psicosis generada por quedarnos sin esa plaza en el centro de nuestra elección, provocó que aceptásemos poco a poco este cambio y que nuestros hijos adelantasen tres años su incorporación al colegio. También nos parece ya natural que puedan leer a los 5 años. Un año antes de la edad de educación obligatoria y sin que ello suponga mejorar en absoluto nuestros resultados escolares a nivel internacional. ¿No nos choca esto?

Esta experiencia ha demostrado que, hasta la fecha, han sido los niños y las familias los que se han adaptado a los centros y estos simplemente han ampliado sus espacios o número de plazas escolares. Se acabó la agenda diaria, el periodo de adaptación, la presencia de los padres en las aulas, el respeto a los ritmos y necesidades individuales. Hemos dado la bienvenida a procesos de aprendizaje estandarizados, como la lecto-escritura, a jornadas de niños sentados en sus sillas, atentamente coloreando o haciendo sus fichas. La experimentación sigue siendo muy limitada en los colegios y esto es muy evidente en los grupos de infantil. Lo de aprender jugando parece que ya no es tan importante… El juego, se queda en los ratos de patio.

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Desde los colegios no parecen estar especialmente sensibilizados ante esta situación. Como me decía una profesora de infantil en un centro importante de Valencia, “cuando se ponen en fila para que les revise sus fichas, están jugando unos con otros y además, no se les pone nota. Si lo hacen bien, se les hace un “smilie” y me chocan los cinco; si lo pueden hacer mejor, se digo y lo pongo en la hoja para que quede constancia”. ¿¿De verdad…a los tres años?? Estar en fila para que te digan lo bien o mal que has hecho tu trabajo no es divertido ni motivante. Es un proceso que ayuda al adulto a llevar al grupo. Uno de los tantos necesarios en un colegio y a los que todos nos adaptamos sin rechistar.

Además de eso, los colegios suelen ser espacios grandes y en ocasiones los más pequeños los comparten con el resto, como en las entradas y salidas a toque de sirenas, el comedor o el patio, en el que a veces pueden ver desde lejos como los mayores juegan al futbol y se enzarzan en una pelea.

Frente a esto, instituciones importantes que trabajan por el bienestar de la infancia como Save the Children o UNICEF han defendido siempre los espacios claramente diferentes, separados entre unos y otros, abogando por un modelo dual escuela infantil-colegio y no un “todo en uno”.

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Entonces, ¿será positivo adelantar el comienzo del colegio a los dos años? Si los centros se adaptasen totalmente a las familias y a los niños, tal vez. Pero con la experiencia hasta la fecha y lo que nos cuentan los padres que tomaron esta decisión el curso pasado, no parece lo más probable. Es muy posible que veamos una presión por adelantado a la que se puede someter a los niños. Si antes aprendías a leer en primero de primaria y ahora salen leyendo en infantil ¿por qué no empezar con conceptos de lecto-escritura desde los 0 años? Por no hablar del impacto del horario rígido de entradas y salidas que hay en los colegios, la gran distancia que hay en la relación de familia-escuela de algunos centros, y  el hecho de ser mayor antes de tiempo al “pertenecer” al sistema desde tan pequeños.

Si todos nos conformamos, acabará siendo lo normal en breve y sólo nos quedarán los recuerdos de tiempos mejores.

“ituitu es la escuela de mi vida”

Continuamos presentándoos  al equipo de ituitu. En esta ocasión contesta nuestro cuestionario Amanda, la profesora de la clase de la Selva.

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¡Hola Amanda! Haznos una breve descripción de ti misma y de cómo nace tu interés por la educación infantil.

Soy una chica alegre y cariñosa, me gusta estar con gente a la que quiero. Siempre he sido muy familiar y cuando yo tenía 9 años, nació mi hermana Andrea, y al añito, mi hermano Alberto. Siempre han sido mis bebés, enseguida ejercí de mami para ellos, les cambiaba los pañales, les preparaba y daba los biberones, y supongo que el amor que sentía por ellos fue lo que me hizo decidirme por la educación infantil, que para mí es algo totalmente vocacional. Empecé con 16 años a trabajar en una escuela al lado de mi casa, con un contrato de prácticas. Me gustó tanto la experiencia que decidí estudiar para poder dedicarme a ello. Cuando conseguí el título estuve en varias escuelas, hasta que me llamaron para hacer la primera escuela de verano de ituitu. Me fui con la sensación de que era la escuela de mi vida y que ojalá me necesitasen en algún momento, y así fue, que me llamaron para ser la tutora del aula  de 2 años, y hasta ahora.

¿Qué balance haces del tiempo que llevas en la escuela?

El balance es muy positivo creo que he crecido a nivel profesional y a nivel personal.

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¿Qué destacarías del equipo de trabajo?

De mis compañeras destacaría que es lo mejor que tiene ituitu, es difícil trabajar en equipo pero con ellas no cuesta, nos entendemos y conocemos, son personas maravillosas que hacen que todo sea más fácil.

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¿Cuál es tu fiesta favorita de las que se organizan a lo largo del año?

Creo que la que más me gusta es la de final de curso, todo el trabajo que hacemos se acaba convirtiendo en una preciosa historia que emociona. Se acaba el curso y miras a los niños felices y contentos, y piensas que ha sido un buen curso y que lo has hecho bien.

 

Un año con nosotros

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Irene, la directora, la primera sonrisa que vemos al entrar a ituitu

Nuestra directora del centro, Irene Periago, cumple su primer año en ituitu y le hemos hecho una pequeña entrevista para que podáis acercaros un poco más a esta estupenda profesional de la educación infantil. Con ella inauguramos una nueva sección destinada a conocer mejor a todo el equipo que forma parte de ituitu.

¡Hola Irene! Haznos una breve descripción de ti misma y de cómo nace tu interés por la educación infantil.

Me llamo Irene Periago, soy pedagoga y madre de tres hijas maravillosas que son el motor de mi vida y que, día a día, me inspiran en mi trabajo y en mi vida personal.

Uno de mis objetivos personales es que las personas que me rodean sean felices, por eso me dedico a la enseñanza desde hace mas de 16 años. Para mí es el trabajo más gratificante que puede haber y el que me ha permitido ver crecer a muchos niños y disfrutar de sus sonrisas. Creo que la educación infantil debe dar la oportunidad al niño de sentirse seguro de sí mismo, ayudarlo en su desarrollo y también enseñarle a adaptarse a cualquier situación que el presente le requiera.

También adoro la literatura infantil, gracias a un estupendo profesor que tuve en la Facultad de Pedagogía de Valencia y he escrito algunos cuentos infantiles que algún día me gustaría publicar.

¿Qué balance haces del año que llevas al frente de la escuela?
Ha sido un año muy positivo. He tenido la suerte de formar parte de un equipo maravilloso, aquí trabajamos todos a una y todos somos igual de importantes. Los compañeros compartimos inquietudes profesionales pero también valores educacionales y humanos y siento un profundo respeto y admiración hacia su trabajo.

En ituitu he aprendido muchas cosas, no sólo a nivel profesional sino también personal, que me han servido para crecer y mejorar mi calidad humana.

¿Qué destacarías del equipo de trabajo?
Destaco su alto nivel profesional, muchos de ellos son bilingües y se forman de manera continuada, siempre están investigando y mejorando los procesos y están al día en las nuevas tendencias en educación.

También destaco su espíritu de superación, su empatía, su creatividad y su vocación…. creo que no hay adjetivos suficientes para describir el esfuerzo y la implicación del equipo en el proyecto de ituitu.

¿Cuál es tu fiesta favorita de las que se organizan a lo largo del año?
Halloween, Navidad, Carnaval…¡todas ellas son hermosas y divertidas!. Cualquier fiesta en la que vea felices a los niños y a sus familias es mi favorita. Todas las fiestas son especiales y el objetivo siempre es el mismo: abrir las puertas de ituitu a nuestras familias y compartir nuestro tiempo con ellas.

¿Qué es lo que te atrajo del proyecto de ituitu para decidirte a unirte al equipo?
Sin duda alguna su visión de vanguardia, su entorno natural y la multitud de recursos que existen a disposición de los niños y que les inspiran a aprender en todo momento y a cualquier hora.

Ituitu tiene la suerte de contar con un entorno único en Valencia ciudad y se hace evidente que los niños creen felices en este espacio, pero sobretodo tiene un proyecto educacional diferente a las anteriores escuelas que había conocido y que me atrajo desde el primer momento. Espero seguir muchos años siendo parte de este gran proyecto.