¡El brownie mas sano que hayas probado jamás!

Esta es una receta muy especial. Es un brownie a base de alubias pintas que nuestra profe Ester quiso compartir con todos en una de nuestras reuniones de equipo. Es una deliciosa receta de Magasilvita. Voló inmediatamente, así que pensamos que no podíamos guardarnos este maravilloso secreto solo para nosotros.
¡Esperamos que os guste tanto como al equipo entero!

Ingredientes:
200 gr de alubias negras cocidas (yo he usado de bote y las he enjuagado muy bien y escurrido)
60 gr de cacao en polvo 100%
3 huevos
120 gr de miel – si lo quieres bajo en calorías, usa xilitol al gusto (unas 4 cucharadas rasas) o stevia cooking,  son los mejores para endulzar.
media cucharadita de polvo de hornear
media cucharadita de bicarbonato sódico
1 cucharadita de pasta de vainilla o extracto de vainilla
1 cucharada de tu leche vegetal preferida (almendras, soja o arroz) o incluso leche de vaca
75 gr de nueces a trozos más o menos grandes según te guste a ti
100 gr de trocitos de chocolate.

Ponemos en el procesador de alimentos todos los ingredientes menos las nueces y las chispas de chocolate y trituramos hasta que esté todo finito. Le añadimos las nueces y las chispas y mezclamos con una espátula.
Vertemos la mezcla sobre el molde y podemos decorar por encima con unas pocas nueces más y unas pocas más chispas de chocolate.

Horneado en horno: Tenemos que tener el horno precalentado a 170ºC, una vez caliente horneamos el brownie unos 20 minutos. Lo sabremos cuando al pinchar tiene que salir ligeramente manchadito para que así esté super jugoso, como debe ser un brownie. Sacamos el molde del horno y lo ponemos a enfriar sobre una rejilla.
Horneado en el microondas: Ponemos el horno microondas en la máxima potencia y si tuvieras en el microondas función Crisp o función grill, activalo para que así hornee mejor por arriba. Hornearemos en el microondas durante unos 7 minutos. Sacamos del microondas y ponemos a enfriar sobre una rejilla enfriadora.
Decoramos nuestro brownie con un poco de chocolate.

Melocotones que saben a caramelo

Con el calor, empieza a llegar a nuestra mesa la rica fruta del verano. Durante estas semanas sigue habiendo fresas deliciosas, ya hay cerezas carnosas y sandías dulces pero es difícil que los melocotones estén en su mejor punto.
Si te encuentras con melocotones o nectarinas algo duros, estas recetas son perfectas para ablandarlos e intensificar su sabor.

Os dejamos la receta más básica y a continuación otra más elaborada.

Ingredientes:
1 melocotón por persona
1 cucharada de café de mantequilla sin sal (para dos melocotones)
1/2 vainica de vainilla abierta por la mitad (para dos melocotones)

Precalienta el horno a 180 grados. Engrasa un pirex de horno con un poco de mantequilla.
Corta los melocotones en mitades y deshuésalos. Ponlos en el pirex boca arriba. Divide la mantequilla entre las cuatro mitades, poniéndola en el corazón de la fruta. Haz lo mismo con la vainilla. Hornea sin cubrir durante 20 minutos, hasta que los melocotones empiecen a caramelizarse.
Quita los trozos de vainilla y riega con el líquido que se haya podido quedar en el pirex. Sirve los melocotones calientes. Están deliciosos con yogur, nata o helado.

Si quieres algo más elaborado pero igual de fácil, extiende una capa de mermelada de moras sin azúcar encima del melocotón crudo. Espolvorea coco rayado, un poquito de piel de naranja rayada y unos trozos de macadamias (si no tienes, utiliza avellanas o nueces). Pon la fruta lista en la bandeja del horno, sobre papel. Pinta ligeramente cada mitad con un poco de aceite de coco o de macadamia.
Hornea durante 30 minutos a 200 grados.
Si quieres probar otras combinaciones, te recomendamos los de ricotta con menta y canela. ¡Para relamerse!

Poner la mesa es un juego de niños

En esta actividad que hacemos en ituitu trabajamos principalmente la autonomía. ¿Por qué es importante? Porque el desarrollo de la autonomía personal es un objetivo prioritario en la educación de un niño. Un niño autónomo es aquel que es capaz de realizar por sí mismo aquellas tareas y actividades propias de los niños de su edad y de su entorno socio cultural.
Conquistar su autonomía, proporciona a los niños satisfacción y confianza en sí mismos. Además, desarrollan el sentido de pertenencia al grupo (en este caso, a su familia o su grupo escolar) al sentirse útiles y respetados. Normalmente cuando progresan en este aspecto, también lo hacen en su aprendizaje y relación con los demás.
Un niño poco autónomo es un niño dependiente, que requiere ayuda continua, con poca iniciativa, de alguna manera sobre protegido. Así, pueden acabar presentando problemas de aprendizaje, motivación y autoestima.

Materiales que vamos a utilizar:
– cartulina blanca o de color
– rotulador gordo para marcar bien la silueta
– cubiertos, vasos y plato.
– comida para hacer el juego aún más divertido y completo.

Cómo lo hacemos:
Pintamos en la cartulina la silueta de lo que queramos trabajar, en este caso: cubiertos, vaso, plato y servilleta.
Ponemos la cartulina sobre una mesa baja en la que puedan trabajar cómodamente.
Colocamos cubiertos, platos y vasos a su alcance pero con cierta distancia para que sean capaces de trasladarlos ellos solos.
¡Y ya estamos listos para empezar a jugar! Trabajar hábitos puede ser muy divertido para ellos

En esta actividad hemos utilizado utensilios de plástico pero es recomendable utilizar elementos de verdad y hacer la actividad en tiempo real (es decir, a la hora de comer) para que la contribución sea completa y puedan disfrutar del resultado verdadero de su esfuerzo. Probarlo en casa ¡os sorprenderan!

“Me gusta aportar mi granito de arena para que los niños tengan una alimentación sana”

Soy Zahara, tengo 40 años y soy marroquí. Llevo 17 años en España y estoy enamorada de Valencia. Me considero una persona alegre, positiva y cariñosa. Soy madre de una niña de 9 años que es muy deportista, come de todo y le encanta cocinar, como a mí.
Me interesa la cocina desde muy pequeñita. Mi madre me sentaba en el banco de la cocina cuando ella preparaba la comida y yo intentaba ayudarla. A los 7 años empecé a hacer la tortilla francesa y cobta de verdura. Hacía lo más sencillo. Mi madre es muy buena cocinera y en su época se llevó bastantes premios. Espero llegar a ser como ella.

¿Qué experiencia has tenido en el campo de la gastronomía antes de incorporarte a ituitu? 

Mi experiencia empieza a los 18 años. Estuve trabajando de camarera en Marruecos. Luego, mi madre cocinada en bodas y bautizos y yo la acompañaba para ayudarle. A partir de ahí, quise profesionalizar mis conocimientos e hice un curso de cocina y de manipuladora de alimentos.

¿Qué balance haces del tiempo que llevas en la escuela?

Llevo tan sólo dos meses en ituitu. Lo que me atrajo del puesto fue poder cocinar para niños y poder aportar mi granito de arena para que tengan una alimentación sana. Desde que empecé, los días se me pasan volando, lo cual es siempre una buena señal.

¿Qué destacarías del equipo ituitu?

El equipo me ha acogido superbién. Me siento muy apoyada por Amalia, Cris,  Jaime y las profesoras, que son muy colaboradoras. Me gusta mucho que me mantengan informada constantemente de lo que los niños comen mejor o peor. De esta forma, yo puedo ajustar lo que sea necesario y dar el mejor servicio para que crezcan sanos y fuertes. Me encanta ver a los niños cuando salen al patio. Vienen a verme todas las mañanas y yo intento salir siempre de la cocina para saludarles. ¡Es un chute de alegría!

A lo largo del año organizamos varias fiestas: Halloween, Navidad, Fallas, Fin de curso… ¿Cuál esperas con más ganas?

Me gusta Halloween, especialmente por los disfraces de los niños y porque no se celebra en Marruecos.

¿Cuál es tu meta para este próximo año?

Mi meta principal para este año es mejorar cada día, buscando recetas nuevas. Me gustaría hacer algo típico de mi país, como el cuscús. Es sano, natural y ¡me sale riquísimo! Mi hija empezó a comerlo con un año y aún es su plato favorito.

Claves para una adecuada alimentación infantil en la escuela

Este mes hemos sabido que Sanidad prohibirá la venta de refrescos con azúcar en los colegios. Una medida que aplaudimos ya que con más del 18% de los menores valencianos con sobrepeso, la obesidad infantil es ya un problema de salud pública.

En realidad, somos familias y educadores quienes más responsabilidad y mayor impacto tenemos sobre los hábitos de los niños. En el caso de la alimentación,  inculcar hábitos saludables es la mejor forma de prevenir problemas futuros.
En ituitu siempre nos hemos tomado muy en serio esta responsabilidad. Para nosotros, una buena alimentación se inculca desde los primeros meses de vida. Para ello, son tres los aspectos clave a tener en cuenta:

1. Los alimentos: ¿qué comen los niños?

En líneas generales, todos sabemos cuáles son los alimentos saludables y cuáles no. Aun así, ya sea por las prisas, por la falsa apariencia de lo que nos venden o por la siempre persuasiva insistencia de nuestros hijos, a muchas familias les resulta difícil preparar los menús más saludables. Estas son las cinco reglas de oro que seguimos en ituitu:
*Nada de platos precocinados ni alimentos procesados (¡sí, las hamburguesas también las hace Maribel!)
*Nada de bricks, excepto la leche. Ni zumos, ni caldos, ni salsas.
*Mucho ojo con el azúcar. Tomamos yogures un par de veces por semana y el bizcocho de Maribel sí lleva.
*Cuidado con los fritos: en nuestro comedor, no más de una vez por semana.
*Dos piezas de fruta y verduras todos los días. Así, entre casa y la escuela, se puede llegar a las 5 raciones recomendadas.

2. Los hábitos: ¿cómo comen los niños?

Para desarrollar el gusto por comer no sólo basta con que la comida esté muy rica. El entorno debe acompañar. Y para que siente bien, hacen falta condiciones como comer sin prisas. En ituitu, lo hacemos así:
Siempre almorzamos, comemos y merendamos a la misma hora. Así los niños aprenden a autorregularse. Esto es clave para evitar el picoteo entre horas más adelante.
Del mismo modo, siempre almorzamos, comemos y merendamos en el mismo sitio. Les da seguridad y confianza.
Promovemos la autonomía desde que son capaces de coger una cuchara. Cuando se sienten útiles, están más contentos, más calmados y comen mejor. Aquí os contábamos cómo lo hacen nuestros niños de 2-3 años.

3. La sostenibilidad: ¿qué normas y límites tienen respecto a su alimentación?, ¿cuáles son sus referentes? 

Es muy normal ver a familiares negociando con los niños, especialmente cuando se trata de dulces y verduras. Cada uno en un extremo – uno por exceso y otro por defecto-, claro está.
En el caso de los dulces como las galletas, la bollería industrial o las chuches, hay quien es firme y los ha logrado desterrar de la dieta familiar, sustituyéndolos por fruta, cereales o alternativas caseras que no tienen azúcares añadidos ni grasas saturadas. No obstante, esto suele ser difícil de mantener cuando los niños van creciendo, y las prohibiciones no suelen dar muy buen resultado a medio plazo.

Nuestra recomendación es que decidáis vuestros límites en familia. Por ejemplo, pueden tomar dulces una (no más de dos) veces a la semana. En cuanto hayan alcanzado “el cupo”, se acabó hasta la semana siguiente. Este control se lleva entre todos, y así ellos son partícipes. También hay que decidir qué pueden tomar, qué no, y las cantidades. Aquí entra todo lo que sabemos sobre los procesados industriales y el aceite de palma.
Con las verduras, hay que ser imaginativo y constante, aunque sin forzar. De un modo u otro, deben estar en vuestros platos todos los días. Iréis descubriendo lo que les gusta y lo que no, y ellos mismo se sorprenderán poco a poco. En cualquier caso, lo más poderoso es el ejemplo, por eso es importante que empecemos por preguntarnos: ¿son saludables mi dieta y mis hábitos?

¡Que aproveche!

Croquetas de pescado con autonomía, crema de coliflor con autoestima, puré a lo “yo solo puedo”… Los platos del menú de ituitu están incorporando nuevos y sabrosos ingredientes. Y es que este mes los niños han estrenado un nuevo espacio de comedor y lo que es más importante, viven una nueva experiencia a la hora de comer. Una experiencia diseñada para potenciar sus conquistas de este curso y continuar favoreciendo su autonomía.

Todos los días, hacia las 11:45, tras haberse lavado las manos, los más de 30 niños de las aula del Mar y el Bosque que se quedan a comer, entran en el aula polivalente y muy seguros de sí mismos se organizan para comer. Puede parecer que es por arte de magia que reine tanta calma y todos coman tan bien, pero no… es planificación, observación y muchas ganas. Bueno, ¡y la riquísima comida de Maribel, claro!

Sentirse autónomos tan pequeños les ayuda a fortalecer la imagen que tienen de sí mismos, y su confianza para continuar aceptando retos. Además, cuando se sienten útiles dentro de un grupo, se refuerza el tan necesario sentimiento de pertenencia social. Por eso, en ituitu la autonomía la trabajamos sin prisa pero sin pausa a lo largo de todo año, en todos los aspectos, dentro y fuera del aula.

Los adultos jugamos un papel esencial en este proceso. Nuestra función es doble: proporcionar a los niños oportunidades en las que puedan tener éxito y resistir la tentación de ayudarles en todo momento.

En septiembre, cuando llegaba la hora de comer, nuestro objetivo era que los niños pudieran sentarse y comer tranquilos. Parece tarea sencilla, pero no siempre era posible. Superado el periodo de adaptación, comenzamos a incrementar poco a poco la colaboración más activa de nuestros comensales. Por ejemplo, darles los pechitos para que se los pusieran ellos solos o pedir un par de voluntarios para repartir los cubiertos. A finales de febrero, las profesoras valoraron que el grupo entero estaba listo para mayores retos, pero observaron que necesitaban más espacio para poder seguir avanzando. Así, reubicaron el comedor dentro de la misma aula polivalente e integrando las rutinas que ya formaban parte del proceso diario, lo redefinieron de principio a fin. El resultado, un grupo grande de niños de entre 2 y 3 años que disfruta comiendo y no necesita prácticamente de la intervención de los adultos a su cargo.

Y esto es lo que ocurre… Hacia las 11:45, los niños entran ordenadamente en el comedor, toman sus pechitos (que ya nadie les da), se los ponen y toman asiento. Ayudan a poner el mantel, mientras dos compañeros reparten las cucharas para el primer plato.

Una vez están listos, por mesas, se van levantando a por su comida y vuelven a su sitio. Al terminar, vacían sus sobras (¡cuando las hay!), dejan el cubierto sucio y el plato en los puntos dispuestos para ello.

A continuación, cogen su segundo plato. Repiten el proceso para el postre, y cuando han acabado, dejan sus pechitos sucios en el lugar indicado. De nuevo en orden y por grupos, vuelven a sus aulas para asearse y preparase para una merecida siesta.

Mientras ellos comen, las profesoras reparten las cestas del pan, sirven agua o más platos cuando alguien quiere repetir, y están disponibles para lo que cualquiera pudiera necesitar.

El secreto de su éxito: hacer protagonistas a los niños de principio a fin, proporcionándoles las condiciones necesarias para que puedan valerse por sí mismos. El resultado: niños satisfechos, una ambiente más tranquilo y ordenado y una comida más deliciosa si cabe. Porque cualquier plato está más sabroso cuando le añades una cucharadita de confianza, medio vasito de autoestima y una pizca de responsabilidad.