«Me gusta ituitu porque aquí conviven niños de diferentes países, lenguas y culturas»

   

Desde principios de septiembre el equipo de ituitu tiene un nuevo miembro. Se llama Alba y trabajará en la secretaría del centro, ayudando a Jaime y Amalia en tareas administrativas.

Ayúdanos a conocerte un poquito mejor – cuéntanos sobre ti, como eres, que te gusta, tu experiencia laboral
Soy una persona dinámica, optimista y responsable. Me gusta empatizar con la gente y ayudar a que los demás se sientan mejor.
Me gustan mucho los idiomas, es por ello que decidí estudiar Filología, lo que me dio la posibilidad de cursar parte de mis estudios en Italia.
Me encanta viajar, leer, cocinar. Soy amantes de animales. Tengo una chihuahua que se llama Rita y me encanta ir de paseo y jugar con ella.
Anteriormente he trabajado en un despacho multidisciplinar, donde me encargaba de gestiones administrativas y traducción de documentos.

¿Qué te hizo unirte al equipo de ituitu?
Me resultó una escuela muy atractiva, ya que no se parecía a nada de lo que había conocido. Me gustó que fuera un centro donde asisten niños de diferentes países y culturas, y donde se combinan diferentes lenguas.

¿Qué balance haces de este primer mes en la escuela?
Sin duda, muy positivo. Nos estamos familiarizando con el nuevo sistema y espero contribuir a agilizarlo todo. Me gusta mucho atender a las familias y observar la entrada y la salida de los niños y ver cómo reaccionan cada día de manera distinta.
Además, me siento muy bien acogida por  el resto del equipo.

¿Qué expectativas tienes para este curso?
Desempeñar mis tareas de tal manera que tanto el equipo como las familias puedan confiar en mí.

Balance del curso

Con el final del mes de junio cerramos este curso y toca hacer balance. La primera sensación es siempre la misma… “¿ya?, ¿ya hemos terminado?” Este año ha estado marcado por la incorporación de Amalia al frente de dirección, Zahara en cocina y la apertura del tercer aula de 2 años.

Las tres cosas las hemos afrontado con mucha ilusión y han traído un montón de cosas positivas, aunque también han supuesto un esfuerzo adicional de organización por parte de todos, que debo agradecer.


Pedagógicamente, nuestro objetivo principal era continuar fortaleciendo la atención al desarrollo individual de nuestros alumnos. Para conseguirlo, acordamos que era necesario incrementar el tiempo dedicado a la observación de cada uno. Por eso decidimos dedicar un día a la semana al juego libre, sin actividad dirigida. Con toda la información recogida semanalmente por las profesoras, hemos podido ir adaptando el entorno de las aulas, los materiales y la programación de los grupos. La valoración del equipo es muy positiva porque así hemos podido ir respondiendo a las necesidades de cada uno “en tiempo real”.En cuanto a contenidos, queríamos introducir el arte e incrementar la dedicación a la educación emocional, especialmente con los niños de 2 años.

Para dar el pistoletazo de salida, los grupos exploraron pintores del siglo XX, culminando en una preciosa fiesta de Carnaval.

Mantuvimos el arte para enlazar la escultura con las Fallas y lo hemos mantenido presente desde entonces en nuestros centros de interés, como la primavera.

Respecto a las emociones, las hemos trabajado como en todos los cursos, pero también hemos añadido un rincón de paz para ayudar a los niños a resolver conflictos. Ambos temas continuarán siendo prioridad el año que viene.
Por último, siempre le hemos dado mucha importancia al trabajo con las familias y tradicionalmente hemos ofrecido una charla mensual a manos de expertos. Este curso quisimos redefinir nuestra propuesta, ofreciendo la posibilidad de trabajar en grupo con Alicia Juan, nuestra psicopedagoga, en sesiones mensuales. Empezamos el piloto en marzo y la valoración de las familias que han participado ha sido muy positiva. El plan es volver a empezar en septiembre.
Afrontamos el curso que viene con la ilusión de afianzar el buen trabajo que hemos comenzado. Continuaremos refinando el proceso de observación, la inclusión de la pintura y la música como hilos conductores a lo largo del año y el refuerzo de la educación emocional. Esto incluye el trabajo con las familias a través de herramientas como la disciplina positiva y nuestra escuela anual.
¡También podéis esperar alguna sorpresa estética que hará de ituitu un lugar aún más bonito, pero lo dejo ahí para que volváis a vernos con más ganas!
¡Feliz verano!

Un circuito multicolor

¿Qué trabajamos?

Con esta actividad trabajamos la psicomotricidad gruesa

¿Por qué es importante?

La psicomotricidad es una disciplina educativa basada en la acción corporal cuyo objetivo principal es mejorar o normalizar el comportamiento general del niño/a, facilitando el desarrollo de todos los aspectos de su personalidad. Se plantea la psicomotricidad como herramienta básica para favorecer la formación del esquema corporal, la socialización, la capacidad de interactuar, la autonomía y la adaptación al entorno. A través del propio cuerpo, el movimiento, la postura y el gesto, medios de conocimiento, se favorecen los procesos madurativos biológicos, cognitivos y afectivos, ayudando a conocer y estructurar sus relaciones con el mundo

Objetivos generales:

  1. Tomar conciencia del propio cuerpo como realidad diferenciada de los objetos y de los otros.
  2. Descubrir el placer del movimiento y ser capaces de adoptar actitudes posturales adecuadas a distintas situaciones en la vida cotidiana.
  3. Favorecer la adquisición de habilidades senso-perceptivas y motoras que le permitan el acceso progresivo a las conductas motrices de base: coordinación dinámica, visomotriz y equilibrio.
  4. Adquirir la capacidad de orientarse con su propio cuerpo, y posteriormente, los objetos en los espacios cotidianos.
  5. Crear un clima de confianza que permita al alumnado comunicarse libremente e interactuar sin conflictos.
  6. Potenciar la expresión, de manera que todos y todas tengan la oportunidad de demostrar sus cualidades y jugar roles diferentes.
  7. Organizar el espacio y el material de manera que se facilite el orden en la acción y puedan interactuar sin barreras.
  8. Estructurar el tiempo de manera que el alumnado pueda realizar las actividades y asimilar experiencias.
  9. Crear una estructura en las sesiones que permita flexibilizar las propuestas iniciales para dar cabida a las propuestas del alumnado.

 

¿Cómo se desarrolla la actividad?

La actividad se puede realizar de diferentes formas:
1. Se colocarán las botellas todas en fila y los niños tendrán que pasar con las piernas abiertas dejando así las botellas por el medio de sus piernas
2. Se colocará las botellas separadas en zigzag para que los niños vayan entre ellas haciendo un zigzag
3. Las botellas se colocarán  tumbadas en el suelo dejando un espacio para que los niños puedan ir saltando las botellas, pueden saltar las con los pies juntos o bien simplemente ir pasando el pie de uno en uno.
4. Otra opción es que los niños con lo que las botellas como ellos quieran y puedan jugar libremente.


Anteriormente a esto, los niños habrán rellenado las botellas con agua y pintura esto les ayudará a conocer los colores y a ver lo que sucede cuando se mezclan entre ellos, así como las gamas de colores que se pueden crear.


Otra actividad que se puede hacer también es proporcionarles unos aros de colores y las botellas del mismo color y así ellos poder clasificar los aros y relacionarlos con la botella del mismo color

 

Materiales:

  • Botellas de plástico
  • Agua
  • Temperas
  • Precinto
  • Silicona caliente para reforzar el tapón de la botella

 

 

«Me gusta aportar mi granito de arena para que los niños tengan una alimentación sana»

Soy Zahara, tengo 40 años y soy marroquí. Llevo 17 años en España y estoy enamorada de Valencia. Me considero una persona alegre, positiva y cariñosa. Soy madre de una niña de 9 años que es muy deportista, come de todo y le encanta cocinar, como a mí.
Me interesa la cocina desde muy pequeñita. Mi madre me sentaba en el banco de la cocina cuando ella preparaba la comida y yo intentaba ayudarla. A los 7 años empecé a hacer la tortilla francesa y cobta de verdura. Hacía lo más sencillo. Mi madre es muy buena cocinera y en su época se llevó bastantes premios. Espero llegar a ser como ella.

¿Qué experiencia has tenido en el campo de la gastronomía antes de incorporarte a ituitu? 

Mi experiencia empieza a los 18 años. Estuve trabajando de camarera en Marruecos. Luego, mi madre cocinada en bodas y bautizos y yo la acompañaba para ayudarle. A partir de ahí, quise profesionalizar mis conocimientos e hice un curso de cocina y de manipuladora de alimentos.

¿Qué balance haces del tiempo que llevas en la escuela?

Llevo tan sólo dos meses en ituitu. Lo que me atrajo del puesto fue poder cocinar para niños y poder aportar mi granito de arena para que tengan una alimentación sana. Desde que empecé, los días se me pasan volando, lo cual es siempre una buena señal.

¿Qué destacarías del equipo ituitu?

El equipo me ha acogido superbién. Me siento muy apoyada por Amalia, Cris,  Jaime y las profesoras, que son muy colaboradoras. Me gusta mucho que me mantengan informada constantemente de lo que los niños comen mejor o peor. De esta forma, yo puedo ajustar lo que sea necesario y dar el mejor servicio para que crezcan sanos y fuertes. Me encanta ver a los niños cuando salen al patio. Vienen a verme todas las mañanas y yo intento salir siempre de la cocina para saludarles. ¡Es un chute de alegría!

A lo largo del año organizamos varias fiestas: Halloween, Navidad, Fallas, Fin de curso… ¿Cuál esperas con más ganas?

Me gusta Halloween, especialmente por los disfraces de los niños y porque no se celebra en Marruecos.

¿Cuál es tu meta para este próximo año?

Mi meta principal para este año es mejorar cada día, buscando recetas nuevas. Me gustaría hacer algo típico de mi país, como el cuscús. Es sano, natural y ¡me sale riquísimo! Mi hija empezó a comerlo con un año y aún es su plato favorito.

Septiembre ¡superado y con nota!

Superado septiembre, vuelve a reinar la alegría y la calma en nuestras aulas.
El comienzo de curso es siempre un periodo de incertidumbre. No sabemos cómo reaccionará cada niño antes los cambios y la separación de los padres y esto causa preocupación entre los mayores. Cuando esa incertidumbre da paso a la certeza de que hoy también se ha quedado llorando, la preocupación se transforma en dolor. Somos muy conscientes de que el conocido “periodo de adaptación” puede ser duro para todos, grandes y pequeños. Por eso es importante tener presente que la clave está en ofrecerles seguridad. La seguridad les genera confianza y la confianza les permite disfrutar de su día.
La seguridad la transmitimos todos. En casa debe hablarse con naturalidad del “cole”, sin excusar nuestra ausencia, pena ni sentimiento de culpabilidad. La llegada puntual y las despedidas breves han ayudado muchísimo a que la entrada sea tranquila. ¡Mil gracias, familias!

Desde la escuela, la seguridad se consigue afianzando hábitos y rutinas y con mucho, mucho mimo. Por eso, a los largo de estas semanas hemos ido introduciéndolos poco a poco. Ya todos hemos empezado con nuestras asambleas matutinas – es un logro que todos se sienten en la alfombra y participen contentos en el proceso, bien sea la canción de buenos días o ver quién ha venido hoy.

 También nos sentamos para almorzar y merendar juntos y dormimos una buena siesta del tirón. Los más mayores ya tienen controlados los momentos de higiene y aseo y participan todos en las actividades de grupo. Todo ocurre del mismo modo cada día, con los mismos tiempos, en los mismos espacios y las mismas profes, que les regalan su cariño y su atención a diario.

Cada septiembre hay niños que encuentran su mayor confort en el patio, un espacio abierto donde pueden explorar a sus anchas. Otros, prefieren la seguridad que les ofrece el espacio más reducido de sus aulas. Así, equilibramos los tiempos para que todos tengan su mejor momento. Unos necesitan subir y bajar, a otros les atrae todo lo que involucre el esfuerzo de la mano – meter, sacar, abrir y cerrar.

Este es un mes que requiere mucha observación por nuestra parte. Como resultado, ya podéis ver algunos cambios en las aulas, con nuevos materiales que se van ajustando a sus necesidades, ahora que los vamos conociendo mejor. Incluso, en algunas ocasiones, ¡hasta los han fabricado ellos mismos! Lo que todos parecen tener en común es el amor por la música. Ritmos distintos para ocasiones distintas que asociamos a actividades concretas – como la famosa canción de “a guardar, a guardar” – y les ayudan a anticipar lo que viene ahora.
Poco a poco y todos juntos estamos convencidas de que lograremos un año más hacer de ituitu un lugar fantástico, del que los niños no se quieran ir cuando vienen a por ellos. ¡Y lo estamos consiguiendo! Ya hay algunos que se marchan a regañadientes… y no hay mejor testimonio que un niño que quiere quedarse un poquito más.

Claves para una adecuada alimentación infantil en la escuela

Este mes hemos sabido que Sanidad prohibirá la venta de refrescos con azúcar en los colegios. Una medida que aplaudimos ya que con más del 18% de los menores valencianos con sobrepeso, la obesidad infantil es ya un problema de salud pública.

En realidad, somos familias y educadores quienes más responsabilidad y mayor impacto tenemos sobre los hábitos de los niños. En el caso de la alimentación,  inculcar hábitos saludables es la mejor forma de prevenir problemas futuros.
En ituitu siempre nos hemos tomado muy en serio esta responsabilidad. Para nosotros, una buena alimentación se inculca desde los primeros meses de vida. Para ello, son tres los aspectos clave a tener en cuenta:

1. Los alimentos: ¿qué comen los niños?

En líneas generales, todos sabemos cuáles son los alimentos saludables y cuáles no. Aun así, ya sea por las prisas, por la falsa apariencia de lo que nos venden o por la siempre persuasiva insistencia de nuestros hijos, a muchas familias les resulta difícil preparar los menús más saludables. Estas son las cinco reglas de oro que seguimos en ituitu:
*Nada de platos precocinados ni alimentos procesados (¡sí, las hamburguesas también las hace Maribel!)
*Nada de bricks, excepto la leche. Ni zumos, ni caldos, ni salsas.
*Mucho ojo con el azúcar. Tomamos yogures un par de veces por semana y el bizcocho de Maribel sí lleva.
*Cuidado con los fritos: en nuestro comedor, no más de una vez por semana.
*Dos piezas de fruta y verduras todos los días. Así, entre casa y la escuela, se puede llegar a las 5 raciones recomendadas.

2. Los hábitos: ¿cómo comen los niños?

Para desarrollar el gusto por comer no sólo basta con que la comida esté muy rica. El entorno debe acompañar. Y para que siente bien, hacen falta condiciones como comer sin prisas. En ituitu, lo hacemos así:
Siempre almorzamos, comemos y merendamos a la misma hora. Así los niños aprenden a autorregularse. Esto es clave para evitar el picoteo entre horas más adelante.
Del mismo modo, siempre almorzamos, comemos y merendamos en el mismo sitio. Les da seguridad y confianza.
Promovemos la autonomía desde que son capaces de coger una cuchara. Cuando se sienten útiles, están más contentos, más calmados y comen mejor. Aquí os contábamos cómo lo hacen nuestros niños de 2-3 años.

3. La sostenibilidad: ¿qué normas y límites tienen respecto a su alimentación?, ¿cuáles son sus referentes? 

Es muy normal ver a familiares negociando con los niños, especialmente cuando se trata de dulces y verduras. Cada uno en un extremo – uno por exceso y otro por defecto-, claro está.
En el caso de los dulces como las galletas, la bollería industrial o las chuches, hay quien es firme y los ha logrado desterrar de la dieta familiar, sustituyéndolos por fruta, cereales o alternativas caseras que no tienen azúcares añadidos ni grasas saturadas. No obstante, esto suele ser difícil de mantener cuando los niños van creciendo, y las prohibiciones no suelen dar muy buen resultado a medio plazo.

Nuestra recomendación es que decidáis vuestros límites en familia. Por ejemplo, pueden tomar dulces una (no más de dos) veces a la semana. En cuanto hayan alcanzado “el cupo”, se acabó hasta la semana siguiente. Este control se lleva entre todos, y así ellos son partícipes. También hay que decidir qué pueden tomar, qué no, y las cantidades. Aquí entra todo lo que sabemos sobre los procesados industriales y el aceite de palma.
Con las verduras, hay que ser imaginativo y constante, aunque sin forzar. De un modo u otro, deben estar en vuestros platos todos los días. Iréis descubriendo lo que les gusta y lo que no, y ellos mismo se sorprenderán poco a poco. En cualquier caso, lo más poderoso es el ejemplo, por eso es importante que empecemos por preguntarnos: ¿son saludables mi dieta y mis hábitos?

Summer Rock & Kids

La escuela musical más rocanrolera ha vuelto más refrescante que nunca, ahora en su edición veraniega. Con una innovadora programación diseñada por nuestros amigos de Solfa Recursos Musicales, los niños practicarán un instrumento (piano, batería, bajo o guitarra) cada semana. Además, utilizando el rock como recurso didáctico, introduciremos temáticas semanales como la naturaleza, el arte o el deporte. Las jornadas serán bilingües, con talleres de arte, nuevas tecnologías e inglés, y cada viernes haremos excursiones… ¡con mucho ritmo! Y todo ello con el sello de calidad de ituitu y en unas instalaciones que cuentan con dos piscinas, huerto ecológico, zona sensorial y cocina propia.

El cultivo de nuestro huerto, los talleres de reciclaje y una visita al parque de San Vicente de Lliria sacarán nuestra parte más folkie.

Descubriremos el lado más rockero de Valencia de la mano de sus músicos más famosos. Remataremos la semana visitando el Conservatorio.

Pintura, poesía y artesanía son algunas de las artes que abordaremos a partir del rock. Con la ayuda de un luthier, aprenderemos que construir una guitarra es pura poesía visual.

We are the champions! …y lo demostraremos realizando actividades deportivas a ritmo de rock. Además, acudiremos a un complejo deportivo que ha sido escenario de grandes conciertos.

Grabaremos nuestro propio programa de radio y visitaremos una cadena de televisión y un estudio de grabación.

También habrá tiempo cada día para el juego libre y para el baño en las dos piscinas de nuestro patio.

Como siempre, para más info e inscripciones, podéis contactar con nosotros en el mail direccion@ituitu.es o en el teléfono 633674357.

¡Este año la canción del verano se toca en ituitu! ¡Súbete al escenario y cántala con nosotros!

Nuevos territorios para pequeños exploradores

El enriquecimiento continuo de las cinco aulas de 1 a 3 años ha sido una prioridad en lo que llevamos de curso. ¡A esas edades crecen tan rápido que es todo un reto adaptar sus entornos con esa misma velocidad! Para conseguirlo, hemos hecho un gran esfuerzo estudiando minuciosamente la respuesta de los niños ante la organización de sus espacios, y seguimos muy de cerca sus necesidades, asegurándonos de responder con la distribución, los materiales y las actividades más apropiadas en cada momento, con una oferta que permita a cada niño evolucionar a su propio ritmo. Lógicamente, también les tocaba el turno a nuestros bebés. ¡Ellos no iban a ser menos!

Somos muy conscientes de que los cambios en el ambiente de niños tan pequeños deben ser continuos pero graduales, y por eso hemos ido poco a poco, reflexionando cada detalle, y lo cierto es que estamos muy satisfechos con el resultado final.

El aula de los bebés es un espacio respetuoso, amoroso, que responde a las necesidades de cada uno y fomenta su independencia desde los primeros meses. Un espacio que permite la exploración libre y el descubrimiento continuado, en la medida en la que ellos quieran.

Un espacio luminoso gracias a esa cristalera frontal que llena el aula de luz y les permite estar en contacto con lo que pasa fuera…¡porque les chifla estar al tanto de todo! Con áreas claramente diferenciadas para el movimiento, la exploración sensorial, el lenguaje, el descanso, la higiene y la alimentación. Y al mismo tiempo, comunicadas entre sí, permitiendo recorridos abiertos. Un espacio bonito, a su medida, donde todo tiene un propósito, pensado para ellos y que invita a quedarse.

Durante el primer año de vida, los bebés son exploradores sistemáticos y aprendices incansables. Quieren aprender a hablar y desarrollan todos los sentidos pero sobre todo, es el tiempo en el que el movimiento y las ganas de aprender a caminar absorben casi toda su atención. También el vínculo afectivo con sus personas de referencia y el orden en sus rutinas les proporcionan seguridad y confianza. Por esto, los cambios más destacables son la zona de motricidad gruesa y la reubicación de la zona de alimentación.

¡Nuestros niños disfrutan ya del mejor “baby-gym” de la ciudad! A diario podemos verlos pasando de las barras de apoyo para aprender a caminar, al túnel para el gateo o a los módulos de planos inclinados. ¡Dentro de nada ya estarán en el balancín!

Están en plena forma aprendiendo a desplazarse, lo que también les hace más independientes y les permite explorar más y mejor el mundo que les brinda su aula. El secreto del éxito son las nuevas herramientas Pikler que están diseñadas en base a los resultados de décadas de estudio científico del desarrollo motor de los más pequeños y ante todo, la libertad absoluta de movimiento.

También los tiempos dedicados al sueño, a la higiene y a la alimentación son clave para los bebés física y emocionalmente. Por eso hemos habilitado la zona de comer cerca de las cunas, agrupando así estos tres “cuidados esenciales” (alimentación, sueño e higiene). Con el sillón de Simona cerquita, es el lugar perfecto para un achuchón más! También así hemos liberado la zona de “trabajo”, dejando un espacio más diáfano para la exploración. La nueva distribución proporciona mayor calma y mejor organización.

A nosotros nos encanta, pero lo mejor ha sido la respuesta de los niños… ¡no hay quien los pare!

¡Quieto todo el mundo!

¡Lo nunca visto! Esta semana en ituitu ha tenido lugar un acontecimiento asombroso. Varios testigos afirman que en al aula de The Farm, el viernes pasado… ¡había alguien quieto! ¡Total y completamente inmóvil! Un suceso asombroso para una escuela infantil como la nuestra en la que la inmovilidad brilla por su ausencia. Nuestros niños saltan, corren, bailan, giran, ruedan… ¡no paran un momento! Nuestras profes tampoco… ¡es la única forma de seguir el ritmo los peques! Pasada la impresión inicial, reconocimos a la figura en reposo que contrastaba con el ajetreo que reinaba en el resto del aula. Era Cristina, la gerente de ituitu, que en este artículo nos desvela los motivos de esa inédita quietud.

En ituitu pensamos que una comunidad educativa es un sistema vivo que está en constante evolución. Por eso, desde que abrimos estamos inmersos en un proceso de mejora continua.

Para este curso, nuestra principal prioridad es favorecer más el desarrollo individualizado de cada niño. Para ello, llevamos ya meses centrados en la mejora de nuestras aulas, desde la organización de los espacios hasta el tipo de recursos que en ellas se encuentran. Empezamos este curso con mobiliario nuevo, más bajito, para estar mejor al servicio de los niños. Sustituimos todos los juguetes por material sensorial y cognitivo. Reducimos la decoración para tener ambientes más calmados. También sabíamos que para hacerlo con rigor, hacía falta una formación sólida. Hoy ya estoy a punto de obtener mi título de guía Montessori 0-3 años, que es la metodología que mejor aborda este aspecto.

Tras un trimestre y la experiencia positiva de las profesoras, hemos querido hacer una valoración objetiva. Por eso, cada viernes paso parte de la mañana en un aula, observando el espacio y como los niños interactúan con su entorno. Me siento en un rincón, para interferir lo menos posible, y escribo todo lo que veo y percibo. Recojo mucha información que después valoramos en equipo.

Desde el principio de los tiempos, la observación ha sido una herramienta esencial para el progreso humano, un factor clave en nuestra supervivencia, orientación, adaptación y evolución. También ha sido la observación lo que ha posibilitado grandes avances en el estudio del hombre, ya sea en la educación o en el campo de las ciencias.

En mi experiencia, observar no es fácil porque requiere prestar atención con todos los sentidos, fijarse en la riqueza de los detalles y estar presente en cuerpo y alma, dejando a un lado cualquier distracción. En estas sesiones, busco responder a las siguientes preguntas: ¿está bien distribuido y organizado el espacio?, ¿permite a los niños moverse con libertad y explorar el aula tranquilamente?, ¿están todas las áreas bien dotadas de materiales?, ¿son estos materiales los más adecuados para estos niños?, ¿en qué condición están, hace falta reemplazar algo?, ¿hay material que ignoran por completo?, ¿es el aula estéticamente agradable?, ¿cómo se gestiona el orden dentro del aula?

Toda la información objetiva que estoy obteniendo nos permite luego reflexionar sobre el proceso de aprendizaje y tomar las decisiones oportunas. Gracias a eso, se ha abierto un diálogo muy interesante con las profesoras.

Por ejemplo, en los grupos de 1-2 años detectamos una importante necesidad de movimiento libre – de subir, bajar, escalar- por lo que hemos comprado el triángulo y la rampa Pikler, para que puedan hacerlo tanto en el patio como en las aulas… ¡y han sido todo un éxito!

Este proceso de observación está siendo tan enriquecedor que pensamos hacerlo una práctica habitual, pudiendo extenderlo a otros aspectos, como los propios niños y las profesoras.

La observación es igual de poderosa en casa pero la vida rápida que todos llevamos no nos lo pone fácil. Siempre hay urgencias que atender, tareas pendientes y compromisos ineludibles. A veces, esa premura permanente nos dificulta prestar verdadera atención a lo que nuestros hijos hacen o dicen, a cómo lo hacen y cómo lo dicen, sin intervenir ni interrumpirles. Basta hacerlo un rato cada día para comprenderlos mejor y saber todo lo que necesitamos sobre sus preferencias y necesidades. Por eso, si conseguimos cambiar el chip, parar un momento y sentarnos a observarles, veremos que no hay tiempo mejor invertido que el que dediquemos a mirarles.

Gestionar las rabietas

 El pasado 28 de febrero tuvimos una nueva edición de nuestra Escuela de Padres en la que se trató el tema de las rabietas. Lo impartió Mar Buades, psicóloga y especialista en inteligencias múltiples. En este artículo, Mar nos resume las claves para entender por qué se producen y cómo gestionarlas.

Todos tenemos 6 emociones básicas, de ellas tres nos vienen “de serie” y otras tres nos vienen entrenadas. Las emociones de serie son: ira, miedo y tristeza. Estas emociones son de supervivencia, sin ellas no podríamos afrontar las situaciones que nos depara la vida. Por ejemplo, la ira nos ayuda a decir: “basta, esta situación, no me gusta”. El miedo nos facilita la huída ante situaciones de peligro y amenaza. La tristeza nos protege, nos conduce a tomar conciencia de lo que es negativo para nosotros, nos ayuda a digerir y procesar las vivencias negativas a través del duelo, reordenando nuestras ideas y emociones para adaptarnos mejor a nuestro entorno.

Las emociones entrenadas son: alegría, amor, felicidad, a las que podríamos añadir también la sorpresa. Estas emociones son educadas, y según el grado de amor, felicidad o alegría, con el que nos eduquen, nos desarrollaremos más o menos en esa emoción.

Es importante tener en cuenta que no podemos ni debemos extinguir una emoción, ya que todas son útiles para sobrevivir. Sin embargo, como padres sí que podemos ayudar y acompañar a nuestros hijos en la vivencia de sus emociones ayudándoles a gestionarlas mejor.

Las rabietas son una subemoción de la ira, y se manifiestan por un pico de frustración que los peques no pueden controlar aún. Entre el 50% y 80% de los niños tienen rabietas al menos una vez a la semana, y el 20% todos los días.

Las claves para una correcta gestión emocional de las rabietas son:

1.- Conocer cuál es mi estado emocional como padre. Si estoy enfadado, nervioso… puedo contagiar mi emoción a mi peque, por tanto debo esforzarme por mantener la calma y la serenidad, o pedir un relevo y distanciarme hasta que esté en condiciones de afrontar la situación.

2.- Evitar los sentimientos de culpa. La ira es una emoción natural e interpretarla desde esquemas de culpabilidad no ayudará a superar la situación.

3.- Ser claros y concisos en lo que pido o espero de mi hijo. Es la mejor manera para abrir una vía de comunicación en unos momentos en que el niño está centrado en sus propias emociones.

4.- Mantener el consenso y la complicidad entre los adultos de la casa. La unidad de acción es fundamental para que la respuesta sea consistente.

5.- Conectar con mi hijo y empatizar, en ese momento me necesita más que nunca.

6.- Respetar. Educar en el respeto y con unos límites que respetamos todos, también respetamos su “momento” de enfado, todos podemos estar enfadados.

7.- Expresar mis sentimientos, lo que me gusta y lo que no. Ofrecer alternativas (no sólo decir lo que no puede hacer, si no ofrecerle la alternativa de lo que sí puede).

8.- Poner límites ya que estos ofrecen seguridad, respeto y una base para la convivencia.

En resumen, las rabietas infantiles son una parte normal del desarrollo infantil, así que la mejor forma de afrontarlas es con normalidad, calma, y en la medida, de lo posible, sentido del humor. Es además una fase necesaria, ya que en ella los niños aprenden a tolerar la frustración, un aprendizaje vital imprescindible para vivir en una sociedad en la que tendrán que lidiar con normas, límites y renuncias. Que lo consigan dependerá mucho de nuestra capacidad para transformar sus berrinches en oportunidades para enseñarles habilidades emocionales que les ayudarán a ser adolescentes y adultos maduros y equilibrados el día de mañana.